1. Anita ya es mía


    Fecha: 29/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Javiergoo, Fuente: TodoRelatos

    ... de antes fue enorme, cuando le llamé guarra fue exagerado. Cuando la llamé MI guarra, la sonrisa de felicidad plena que tenía, y la mirada de adoración lo decían todo. En ese momento, estaba clarísimo que podía ordenarle lo que quisiera, que la obedecería sin pensar. Era mía.
    
    Me senté en el sofá tranquilamente, tenía todo el tiempo del mundo. Le ordené que me trajera mi paquete de tabaco y una cerveza del frigorífico. Se levantó con dificultad, llevaba lo mínimo un par de horas de rodillas. Tendría las piernas dormidas.
    
    - Espabila perrita, que no he venido aquí a verte tambalearte. Si se te cae algo al suelo lo dejarás bien limpio a lametones. Entendido?
    
    -Perdona, Amo, llevo dos horas de rodillas y...
    
    Le di un bofetón, no muy fuerte, pero lo suficiente para callarla humillándola. Me miró confusa, y le dije.
    
    -No hay excusas, perrita. Cumple mis órdenes, y hazlo ya. - Y para acompañar mis palabras le escupí en la cara. - Abre la boca. - Y según lo hizo, aproveché para escupirle en la boca también. - Vengaa, tienes tus órdenes que cumplir. - Le recordé.
    
    Aunque seguía sin poder andar apenas, esta vez se dio prisa, y desapareció rápidamente en dirección a la cocina.
    
    Tardó un minuto en volver, y cuando lo hizo volvió con la cerveza, el paquete de tabaco, y un cenicero y mechero que no le había pedido.
    
    -Buena chica, me encanta que me te adelantes a mis necesidades - la alabé. Hay que reconocer cuando una sumisa se está portando bien.
    
    Me bajé los ...
    ... pantalones, dejando mi polla ya morcillona al aire. Volví a sentarme en el sofá. Con toda la calma que te da saberte el Amo de la situación abrí la cerveza, le di un buen trago, y me encendí un cigarro. En todo este proceso, ella me miraba confusa, no tenía órdenes que cumplir, y se le hacía extraño.
    
    -Chupa
    
    Solo tuve que decir esa palabra suelta; y esa orden solamente, cambió el mundo de Anita.
    
    Como una perra que espera la orden de su dueño para empezar a comer, la muy guarra se abalanzó sobre mi polla. Es verdad que la pobre, con mis órdenes no tuvo tiempo para comer; tal vez eso explicaba la voracidad con la que se lanzó.
    
    Se follaba la boca a sí misma. Se golpeaba la garganta con mi glande, y comenzó a masturbarme con la mano también, a un ritmo endiablado.
    
    -Calma, perrita. Lo estás haciendo muy bien, pero no quiero correrme en tu boca – me miró con tristeza, se ve que estaba deseando tragarse mi corrida – Te usaré para correrme. No te preocupes, pero no en la boca, no todavía. De momento simplemente dame placer, sin prisa.
    
    Ahí ya sonrió, como puede una sonreir con un pene en la boca, y se dio cuenta de mis intenciones realmente. Volví a acariciarle la cabeza. Me dio el capricho, y le baje la cabeza del todo, hasta que su garganta choco con mi miembro. Tuvo una arcada, pero la aguantó sin sacarla siquiera un centímetro. Le miré orgulloso, y ella me devolvió la mirada; orgullosa de sus habilidades.
    
    Me recosté, y me dispuse a disfrutar el cigarro y la cerveza, pero ...