1. Cosas del trabajo (Vinicio y Rodrigo)


    Fecha: 30/09/2026, Categorías: Hetero Infidelidad Autor: Tita, Fuente: SexoSinTabues30

    En el tiempo que trabajé, conocí a personas importantes para mí. Por ejemplo, en mi segundo empleo, conocí a Eduardo, quien después fue mi segundo amante. Al casarme dejé de trabajar, pese a que mi marido quería que continuara laborando. Sin embargo, cuando mi marido y yo decidimos que nos divorciaríamos y comenzamos a vivir separados, volví a trabajar. A veces, cuando requería quedarme a trabajar en la noche, y mi hermana no podía quedarse, mi esposo llegaba a casa para estar con los niños. En esos casos, al concluir mis actividades regresaba al hogar.
    
    Sin embargo, unas cuantas veces me ganó la hormona y me echaba un rapidito con algún compañero que me daba un aventón a la casa. Ya conté el caso de Leandro en “Descubriendo afecciones”, también conté, en “Museo”, mi encuentro con el pintor Julián Güemes. Los episodios más ardientes se dieron cuando trabajé en la casa de la cultura pues preparaba exposiciones, presentaciones de libros, promoción de cursos y talleres, etc., lo que frecuentemente me obligaba a convivir con artistas, intelectuales y otras personas de cierta fama, y si en el trato había “química” por ambas partes, la conclusión se daba en la cama.
    
    Mi trabajo me hizo conocer a Vinicio, un yogui, pues mi jefa me pidió que preparara un local para que él diera clases de yoga al público que se inscribiera. Tomé ese curso y me enredé en las historias de laNew Age y… también con Vinicio.
    
    Al concluir su contrato por el curso, los asistentes decidimos continuar ...
    ... con la iluminación de los grandes maestros que nos presentaba Vinicio y de los ejercicios y meditaciones a los que nos habíamos acostumbrado. Lo acompañé a muchas ciudades a las que fue a dar o escuchar conferencias sobre esta tendencia mística. Me gustaba esa quietud, incluso la de estar meditando en posiciones por demás extrañas. Cuando estábamos solos, nuestros ejercicios fueron desnudos, salvo unas cuantas veces que también así lo hicimos de manera colectiva para “captar más energía del universo por nuestras chacras”, principalmente en los equinoccios. Sería meditación o no, me hacía posar hincada y sobre mis manos, con los senos colgando durante media hora, en tanto que él se colocaba abajo y sólo me veía las tetas. ¡Juro que en mi pensamiento llegué a mirarme como una vaca sagrada que emanaba energía de mis pechos y bañaba con ella la cara de Vinicio! Otras, quedaba su cara frente a mi sexo al tenerme acostada con las piernas abiertas y reposando mis nalgas en una almohada; él aspiraba el aroma sistemáticamente, decía que la vulva de la mujer era un gran magneto para la energía positiva que había en el universo y yo lo reflejaba mediante el aroma de mujer y él podía así fundirse con las divinidades y maestros ancestrales. Pero lo que más me gustaba era cuando se ponía en flor de loto, con el pene erecto y yo, en la misma posición me sentaba en él. ¡Duraba casi media hora así, sin moverse y con el miembro crecido! Al tenerlo dentro de mí, unas veces en la vagina y otras en ...
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