-
Cosas del trabajo (Vinicio y Rodrigo)
Fecha: 30/09/2026, Categorías: Hetero Infidelidad Autor: Tita, Fuente: SexoSinTabues30
... me abordó para platicar. —Sigues igual de bella, los años no pasan por ti —fue lo primero que me dijo mirando mi escote. —Gracias por el cumplido. Ya estoy más vieja que cuando dejé de verte y tú aún estudiabas la preparatoria. Basta con ver cómo has crecido —repliqué. —No es cumplido. Antes me embobaba cada vez que te veía cuando ibas a platicar con mi mamá y sigo embobado al verte ahora. Durante mucho tiempo recordé algunas cosas que platicaste con mi mamá. Yo me escondía atrás de un mueble que estaba pegado a uno de los accesos de la sala y ustedes creían que yo estaba en mi cuarto. —¡Ay, Dios! ¿Qué cosas habrás escuchado? —dije sonrojándome un poco y tratando de cubrir mi rostro con una mano. —Imagina cuantas que durante años fuiste mi inspiración en las noches y en mis sueños. Por eso, ahora que te vi me dio mucho gusto ver que sigues estando bella. Pero quiero que vayamos a cenar para seguir platicando, ¿puedes…? —Me dijo tomando una de mis manos para darle un beso. —No sé… Eres como quince años más chico que yo y todo un doctor ¿Qué interés puedes tener en una plática conmigo? —contesté forzándolo a que se acercara pronto a decir lo que yo adivinaba. —Vamos a cenar y allí te lo cuento —dijo. —Bueno, pero antes debo verificar que todo quede en orden aquí, pues soy la responsable del evento —expliqué y me apuré a concluir. Rodrigo me llevó a un restaurante cercano y platicamos de su mamá, de su vida, de la mía. Me dijo que estar una noche ...
... conmigo era una de sus mayores fantasías desde adolescente y que algún día deseaba cumplir. No tuve empacho en contarle que hacía tiempo que no tenía una pareja estable, pero que eso ya no me importaba mucho. ¡Esa noche en su departamento fue grandiosa para mí!, pues su fogosidad y su trato me mostraron que era cierto que había fantaseado mucho tiempo conmigo. —¿Más…? —le pregunté cuando por tercera vez me quería penetrar. —Sí, más. No me importa que muera por exceso de felicidad, tratándose de una hembra tan bella… ¿Sabes qué se me antoja? —me preguntó. —¿Qué? —Siempre quise tomar mermelada en tu pecho, ¿me dejas? —Ja, ja, ja. ¿Cómo, si yo no tengo? Me refiero a la mermelada, ja, ja, ja—dije. —Tú pones el pecho y yo traigo la mermelada, ahorita vas a ver… —contestó y fue a la cocina. Regresó con un frasco de mermelada de fresa y otro de cajeta. Me acostó y me embarró un poco en cada teta. Me dio un beso en el ombligo y después se acostó a mi lado. —Ahora quiero que mamarte mientras te cuelgan. Esta vaquita no tendrá leche, pero está muy dulce… dijo y me empezó a mamar delicadamente. Mientras me chupaba las tetas yo sonreía por la ocurrencia y le ofrecía una y luego la otra. Mamó y mamó, hasta que me las dejó limpias— Gracias —dijo antes se darme un beso con sabor a dulce. —¿Estuvo rico, aunque la vaca no tuviera leche? —pregunté tomando un poco de mermelada con la cuchara y se la embarré en la verga. —Ahora quiero probar el dulce, hasta que sepa a ...