1. La casa rural. Juntos mejor que separados


    Fecha: 01/10/2026, Categorías: Intercambios Autor: Tiago Vilas, Fuente: TodoRelatos

    ... eh.
    
    Puntualizar que el salón era amplio, dos sofás de tres plazas y uno de dos. Alfombra en el centro de la sala con una mesa cuadrada encima, y una chimenea que, aunque era eléctrica, simulaba una de fuego.
    
    -Pues ya sabes…más fácil que lo tienes ahora no lo vas a tener.
    
    -Hombre Marisa, pero llevas mucha ropa para eso ¿no? - bromee
    
    -Si el problema es ese, lo puedo solucionar – se envalentonó Marisa.
    
    -Soluciona, soluciona – dijo Paco.
    
    -Paco, tu cállate y no te metas – le dijo Lina.
    
    -Eso Paco, cállate – le dijo mi mujer – a ver si aún me vas a tener que ayudar tu a quitarme la ropa.
    
    -Lo que faltaba ya – dije.
    
    -Pues si no lo haces tú, alguien tendrá que hacerlo – seguía fustigándome Marisa.
    
    -Lo que haga falta, yo por ayudar – añadió el cabrón de paco – es decir, si no te parece mal cariño – dijo mirando a Lina.
    
    -A mí me parece bien, si Marisa quiere y se deja – aclaró Lina.
    
    -Quiero y me dejo - respondió mi mujer.
    
    -Pues oye, adelante, quiero verlo – dije a sabiendas de que era una bravata que no se atrevería a cumplir.
    
    Marisa sin esperarse ni dudar lo más mínimo, se levantó del sofá en el que estábamos y se fue hacia el sofá en el que estaban Lina y Paco; Lina al ver que Marisa iba hacia ellos y para poner más en aprietos al envalentonado de Paco, se levantó y se vino a sentarse al hueco que había dejado Marisa a mi lado. Cuando Marisa llegó frente a Paco, se hizo como una pausa y un silencio. Creo que, por lo menos yo, y casi seguro ...
    ... Paco, pensábamos que ahí quedaría. Pero al parecer Marisa llevaba otra idea. Y lo primero que hizo fue quitarse el jersey. Sin apenas pausa se quitó la camiseta que llevaba, quedándose en sujetador.
    
    -Uy amor mío, me parece que estas en aprietos – dijo Lina que veía como la cara de su marido cambiaba de color.
    
    -Te pasa por bocazas – dije yo. Pensando que ahí quedaría.
    
    -¿y bien, me ayudas o no? – dijo Marisa, subiendo una de su bota a la rodilla de Paco.
    
    -Eso, ¿ayudas o no? – dije
    
    -Si es que pierdes la fuerza por la boca - echó más leña a la hoguera Lina.
    
    -A ver, a ver…pero… ¿os parece bien? – mirándonos a mí y a su mujer –
    
    Yo hice un gesto elevando los brazos a modo de a mí no me digas, tú te has metido en esto. Y Lina cogió su vaso para darle un buen trago como única respuesta. Ante esto, y tras un par de segundos de indecisión, un brillo especial apareció en los ojos de Paco y enseguida empezó a desabrochar la bota de Marisa; primero una y luego la otra salieron de los pies quedando ya descalza.
    
    -El cinturón Paco – sonó autoritaria mi Marisa.
    
    -Si – y se puso inmediatamente a ello.
    
    -Suéltame el botón del pantalón y bájame la cremallera – seguía dominando Marisa a la que muy rara vez había visto con esa decisión y ese grado de, no sé cómo denominarlo, lujuria en la voz.
    
    -Ya está. ¿más? – empezó a jugar también Paco.
    
    -Claro, ahora bájame el pantalón, despacio.
    
    Dicho y hecho, Paco puso sus manos una a cada lado de la cintura y con delicadeza, ...
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