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La casa rural. Juntos mejor que separados
Fecha: 01/10/2026, Categorías: Intercambios Autor: Tiago Vilas, Fuente: TodoRelatos
... me pusiera todo lo dura que podría ponérseme y Lina, sin vacilar, se inclinó hacia mí para metérsela en boca sin remilgos ni reparos. La miró un segundo con ganas de devorar y tras una lamida inicial en el glande se la metió despacio toda en la boca, hasta casi llegar a los testículos. Que placer me dio aquella sensación. Me salió un gemido que hizo que mi mujer se volviese para mirar y nuestras miradas se cruzaran, cómplices, desencajadas, felices, llenas de amor y lujuria. Para corresponder, estiré la mano más cercana a Lina y apartando hábilmente la braga comencé a masturbarla. Fue un placer enorme comprobar que ella estaba igual de excitada que yo. Cada paso de mis dedos por su clítoris le arrancaba un gemido y provocaba que moviera sus caderas adelante y atrás buscando más roce y más rapidez, sin olvidarse de lo que tenía entre labios, por así decirlo, cuyas succiones eran simplemente maravillosas. -Ven anda que te tengo solo trabajando – oí decir a Marisa, que separó la cabeza de paco quien pudo ver, por primera vez, como estábamos su mujer y yo - te toca disfrutar – sentenció mi esposa. Y arrodillándose frente a él, le bajó el bóxer, del cual salió disparado un rabo de un tamaño considerable que arranco un << joder que maravilla>> de Marisa, y comenzó una tremenda felación que hizo que Paco se olvidase del hecho de que mi pene estaba en la boca de su esposa. Así estuvimos unos minutos más. Yo decidí también ser un poco más participativo y poniendo a Lina ...
... tumbada boca arriba me adentré oralmente en su entrepierna para corresponder la genial mamada que casi provoca que me corra antes de tiempo. Por su parte, Marisa, seguía con su actividad, arrancando gemidos de Paco quien se las había ingeniado para llegar a masturbarla. -Tengo que meterme este pollón dentro – oí que decía mi esposa; lo que hizo que me girase para mirar. En ese momento, ella se incorporaba, cogió el miembro de Paco, lo dirigió hacia su entrada y se sentó encima del tirón – mmmmmmm diooooooos – fue todo lo que dijo y se quedó sentada, inmóvil, unos segundos mientras Paco le acariciaba el culo y le comía los pechos. -Yo también la necesito dentro ya Manuel, por favor – pidió Lina -No me lo digas dos veces – me incorporé, apunté mi glande a su vagina ,y le acaricié con él su clítoris un par de veces, lo cual arranco sus suspiros y le hizo morderse el labio inferior. -Mmmm, métemela cabrón, deja de jugar – imploró. Y obedecí – aaaauuuuuu dios, si, jodeeeeeeer que bueno. Esta manifestación por parte de Lina fue el pistoletazo de salida para Marisa que se puso a cabalgar a Paco, con cuidado al principio hasta quedar bien encajada, y luego rápido, y luego muy rápido, centrándose ya en terminar con todo ese acúmulo de sensaciones. Lina que tenía visión directa de como Marisa, sentada encima de Paco, cabalgaba a su marido, se encendió y comenzó a mover las caderas para ayudarme en mi bamboleo. Los cuatro comenzamos mágicamente a suspirar y gemir cada vez más ...