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Mi primera sesión de bondage
Fecha: 06/10/2026, Categorías: Dominación / BDSM Gays Autor: Bndglc, Fuente: SexoSinTabues30
Esta es la historia de como inicié con algunas prácticas fetichistas, de cómo conocí este mundillo y a mucha gente muy buena. Cabe resaltar que este es un relato personal, no es una fantasía ni cuento, esto me pasó de verdad y por ello seré cuidadoso con los detalles. Me llamo Diego, actualmente tengo 29 años pero esto me ocurrió cuando tenía 22, era alto, robusto con pancita, piel morena, cabello corto color castaño oscuro y ojos cafés, lo sé… No muy interesante, no era ni soy modelo de revista ni de telenovela, por eso todo lo que diré es 100 porciento real. Yo siempre he tenido un gusto particular por los pies, tanto de hombres como mujeres, me encantan, su forma, color, textura, olor, me fascinan pero durante mi adolescencia pensé que solo estaba loco (y sí lo estoy jeje) pero después pensé que no debía ser el único, así que me puse a buscar por internet. En una página de clasificados encontré a un usuario que decía gustarle los pies, y que le gustaría tener un encuentro conmigo. Por simple curiosidad empecé a chatear con este usuario y todo estuvo excelente. Hablamos largo y tendido, sus gustos se parecían a los míos y por suerte vivíamos en la misma ciudad (cosa extraña pues era una ciudad pequeña en donde mucha gente se conocía entre si) Me compartió su número de teléfono y su dirección, y he de admitir que tenía mucho miedo, era el clásico truco, ven aquí, te atrapamos y Dios sabe adónde acabaría, pero no, para mí sorpresa (y buena fortuna) me topé con ...
... uno de mis mejores amigos. Al llegar al destino me recibió muy amablemente y se presentó; se llamaba Efraín, tenía 21 años, era güero, de ojos verdes, tenía el cabello muy corto casi rapado, era delgado pero tenía pancita, bajito como de 1.65 más o menos y era muy sociable. Platicamos un poco, probablemente me vio muy nervioso y no quiso apurar las cosas, para esa ocasión él me propuso algo interesante, una sesión de «bondage» pues a él le encantaban esas experiencias. Yo no tenía ni perra idea de qué era esa cosa, pero aunque me lo describió muy bien yo no quise, y solo le pedí la sesión de pies, que era lo que me interesaba, Efraín aceptó, e hizo todo lo posible para cumplir mi fantasía de ese entonces, una simple y aburrida sesión de pies. Yo la pasé increíble, era algo muy padre para mí, toqué, olí, chupé y froté los pies de Efraín todo lo que quise y él hizo lo mismo con mis pies pero algo no estaba bien, sentía que mi nuevo amigo estaba triste, como frustrado, y con justa razón. Hasta después de terminado ese primer encuentro me dí cuenta que fuí egoísta, yo no quise cumplirle a mi nuevo amigo y él sí me cumplió todo lo que quise, y esa idea estuvo en mi cabeza todo el fin de semana. De esa forma llegó un día martes, cinco días después de mi primer encuentro con Efraín. Le mandé un mensaje en la mañana para preguntarle cómo estaba, simplemente mantener el contacto, pero su respuesta me dejó sorprendido; «Hola Diego, perdón, debo preguntarte algo rápido, ...