1. Mi primera sesión de bondage


    Fecha: 06/10/2026, Categorías: Dominación / BDSM Gays Autor: Bndglc, Fuente: SexoSinTabues30

    ... aquí conmigo hay un amigo, dice que quiere tener una sesión doble con nosotros dos ¿Cómo ves? ¿Te gustaría?»
    
    «Digo, sí me interesa, pero ¿Qué haríamos o qué?»
    
    «Será algo relajado, le gusta masajear, hacer cosquillas, meter dedo y esas cosas, dime rápido, no hay mucho tiempo ¿Te unes?»
    
    Yo ya le había quedado mal a Efraín antes, así que confiando en mi amigo y agarrando valor, le confirmé y me aventuré en ese momento.
    
    «Está bien, me meto a bañar y llegaré contigo en 20 minutos»
    
    «Que sean 15» – respondió él
    
    Momentos después, tomé el auto y lo más rápido que pude fuí a la casa de mi amigo y vi afuera de su casa una camioneta gris muy elegante. Al tocar, mi amigo Efrain me recibió con gusto y me presentó a su otro amigo.
    
    No me dijo su nombre pero lo describiré un poco; era un señor alto y gordo de unos 40 o 45 años, tenía pelo negro muy corto, barba corta un poco canosa, ojos color miel, usaba lentes cuadrados, vestía elegante y tenía una extraña voz suave y profunda, como si te hablara un locutor de radio.
    
    Rápidamente nos dijo qué quería;
    
    «Voy a ser breve, lo que quiero es tenerlos a ustedes dos en una sesión de bondage, frotarlos, masajearlos, se lo van a pasar bien»
    
    Yo no sabía que esperar, pero Efraín me dijo que estaría bien, así que yo acepté todo lo que dijeran y así empezó esta gran locura.
    
    Pasamos los tres a la habitación de Efraín y de inmediato, nos ordenó quitarnos toda la ropa. Cabe resaltar que para este punto yo jamás había estado ...
    ... desnudo frente a otra persona, pero ya no había vuelta atrás, y si me negaba, iba a verme aún peor, así que hice lo propio y tanto Efraín como yo quedamos desnudos frente a aquel señor.
    
    En ese momento fue la primera vez que ví el pene de mi amigo, era güero y grande de unos 15 cm, estaba rasurado y estaba ligeramente erecto, cosa opuesta al mío, que era mediano, de unos 8 o 10 cm y tenía pelo por todos lados.
    
    El señor le dió unas cuerdas a Efraín.
    
    «Anda, amárralo, que no lo conozco todavía, no lo vaya a lastimar»
    
    Y dicho esto, Efraín me empezó a atar con esas cuerdas, fue algo muy extraño, lo hacía como todo un experto, no dolía, era cómodo y muy rápido. Me amarró las manos detrás de la espalda, me tumbó sobre su cama boca abajo, me amarró los pies juntos de los tobillos y luego juntó mis tobillos con mis manos, me dejó en un hogtied durísimo, pero muy cómodo a la vez.
    
    Después de eso, el señor le hizo lo mismo a mi amigo, lo dejó en la misma posición, lo tumbó a un lado mío y ahí empezó la locura.
    
    Nos puso a ambos una mordaza de bola que sacó de una mochila, era rígida y tenía agujeros, así que me dejaba respirar, pero no podía cerrar la boca ni tragar saliva, por lo que empecé a babear como un desgraciado, y lo mismo para Efraín.
    
    El señor sacó unas vendas de tela de la misma mochila y nos vendó los ojos, a partir de ahí no pude ver nada, solo escuchar y sentir, no podía hablar, no podía moverme, solo me dejé ser y todo se dió.
    
    El señor nos masajeó los ...
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