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Mi vida con Roxana 3/5. María, parte 2
Fecha: 07/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Jambo, Fuente: TodoRelatos
... apenas entendía qué querían decir. Cuando me quise dar cuenta tenía la cabeza gacha, así que me incorporé. Miré el reloj y tan apenas habían pasado dos minutos. Aunque lo peor estaba a mi derecha, donde María se sentaba. La vi, con su cabeza inclinada y apoyada sobre mi hombro. Al verla así reparé más detalladamente en cómo iba vestida. Su conjunto negro iba a juego con unas medias de rejilla con ligueros y unos botines negros. El maquillaje de sus ojos, torpemente perfilado, me recordaba a mis tiempos de adolescencia, cuando era gótico. Pensé en cómo era yo con 18 años, los ambientes por los que me movía, las amistades… Fantaseábamos con irnos a Alemania, Finlandia o Noruega, porque pensábamos que ahí estaríamos felices escuchando todo el día Children of Bodom o Darkthrone. Sentí una condescendencia cuasi fraternal. Todos hemos hecho tonterías con 18 años. Cuando se dio cuenta de que se había dormido se despertó sobresaltada, disimulé para no hacerla sentir incómoda. «Me estoy durmiendo ya, y tú también. Me voy yendo al hotel, mañana seguiremos, me tengo que preparar la comunicación de mañana.» «Vale, voy al aseo y marcho yo también.» Respondió María mientras escribía por Whatsapp. Aquella noche en el hotel El sexo virtual con Roxana fue muy morboso. Esta vez se había comprado una bala vibradora para masturbarse con ella mientras yo le decía guarradas. Mientras, yo me pajeaba también. Estuvimos un buen rato masturbándonos mientras nos veíamos gozando ...
... mutuamente. Tras corrernos, aprovechando la situación, le insinué que tal vez me quedaría una semana más. Y, como era de esperar, a Roxana no le sentó muy bien. «Ah, muy bien. En mitad de exámenes y me dejas sola.» «Cariño, lo siento. Me jode más a mí que a ti, pero en el trabajo…» «No, es que siempre es el trabajo y ya estoy harta. Me dijiste cuando rechazaste ese trabajo tan bueno en un instituto que preferías continuar en la universidad, que se trabajaba poco. Y no paras de estar en reuniones y tutorías.» «Vamos a ver. Mi trabajo es el que nos paga todo, que no voy todos los días a aguantar mierdas por gusto.» «Genial, ya me recuerdas otra vez que tú eres el que trabaja y yo soy la mantenida.» «No es así.» «Sí.» «No.» «Sí.» «Pues sí, que ya me tienes hasta los cojones. Soy el que trabaja aquí y te digo que me quedaré dos semanas y puede hasta que tres. Tú también decidiste no trabajar porque decías que con mi sueldo nos manteníamos, pues es lo que hay.» «Ah, así que si trabajara ya no estarías tanto tiempo fuera. Pues vale.» «¿Qué tonterías dices? ¿Estás bien de la cabeza?» «Oye, que he quedado con unas amigas para estudiar, me voy. Adi…» No la dejé ni acabar. Desconecté la sesión, cerré todo y me fui, hasta el móvil lo dejé en la habitación. Necesitaba darme una vuelta, mañana yo sería el primer ponente y necesitaba estar despejado. Y la discusión con Roxana no fue lo más oportuno. Eran las 2.43 h de la madrugada y estaba ...