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LA TRÍADA - Una madre dividida entre 2
Fecha: 07/10/2026, Categorías: Incesto Autor: EDOWA, Fuente: TodoRelatos
... por un instante, dudó si acelerar o detenerse… pero el calor del cuerpo de Isabel y la presencia dominante de Alejandro lo incitaban a seguir hasta el final. Diego embestía con fuerza contra el ano de Isabel, haciendo que sus enormes nalgas rebotaran con cada golpe húmedo y sonoro. La tenía inclinada sobre la mesa de cristal, que crujía ligeramente bajo el vaivén de sus cuerpos. Los shorts de licra rosa habían quedado enrollados a media pierna y la camisa blanca estaba subida hasta el cuello, revelando el peso obsceno de sus pechos copa G, que se agitaban desbocados con cada embate. Sus pezones, duros y sensibles, se retorcían entre los dedos crueles del muchacho, arrancándole gemidos cargados de lujuria. Alejandro, con su traje de negocios aún perfectamente acomodado y la corbata ajustada al cuello, permanecía sentado en la silla con las piernas cruzadas. Sus ojos no parpadeaban, fijos en la escena, observando cómo su mujer se rendía al cuerpo joven y vigoroso de su hijo de diecinueve años. El sudor resbalaba por la frente de Diego, que no dejaba de jadear, dominando el ritmo con una energía implacable. A cada embestida, miraba de reojo al marido, como si cada golpe fuera una provocación, una declaración de poder. Isabel gemía con la boca entreabierta, los labios húmedos y la respiración entrecortada. La mesa vibraba bajo su cuerpo, sus manos buscaban un punto de apoyo mientras su rostro enrojecido delataba el descontrol absoluto que la recorría. Su culo, amplio y ...
... carnoso, chocaba sin descanso contra el vientre del joven, produciendo un eco húmedo que llenaba la habitación. Alejandro se levantó de la silla con un bufido de fastidio, ajustándose la corbata mientras caminaba hacia la mesa. —Ah, no tengo todo el día —gruñó, colocando una mano firme en el hombro de Diego y obligándolo a salir de Isabel con un tirón brusco. —Oye, ¿qué te pasa? —espetó el muchacho, con el rostro enrojecido y la respiración agitada. —Oye, te dejé que tuviéramos esta relación de tres después de que te le confesaste a tu madre. Pasaste de ser mi hijo a ser el que compite conmigo por quién se la folla primero. Así que no te quejes… lo que hacemos no es precisamente convencional. Alejandro empujó nuevamente a Diego con un movimiento seco, casi animal, y el joven apenas tuvo tiempo de tambalearse hacia atrás. La mesa de cristal vibró cuando Isabel quedó sola sobre ella, con los pechos copa G aplastados contra la superficie fría y las enormes nalgas expuestas, abiertas y húmedas, brillando bajo la luz de la cocina. El sudor le recorría la espalda mientras su respiración se mezclaba con pequeños gemidos, ansiosos y quebrados. El marido no volvió a repetir la orden; su silencio era más pesado que cualquier palabra. Con un movimiento deliberado se bajó los pantalones luego los boxers, liberando la erección que saltó rígida hacia adelante, gruesa y venosa, palpitando con un ritmo propio. La corbata seguía perfectamente ajustada, el saco abierto dejaba ...