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Una visita nocturna inesperada
Fecha: 09/10/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Darkvelvet4, Fuente: TodoRelatos
... como explorándome, conquistando cada centímetro de mi piel. Y subía cada vez más, sentía sus caricias en mis muslos, en mis nalgas al estar colocada de lado. Escuché la hebilla de un cinturón abrirse, una cremallera bajando. ¿Un hombre en mi habitación me estaba tocando de aquella manera, desabrochándose el pantalón?. Subió y me rozó suavemente los labios vaginales. Yo misma notaba mi humedad, proveniente de aquel sueño, pero también, algo en aquella situación me excitaba de forma indescriptible. Avergonzada, no me movía, quería que creyera que estaba dormida. Sólo me tocaba con una mano, con la otra debía estar pajeándose lentamemte. Empezaba a tocarme, ahora sí, el clítoris, su mano experta me estaba dando de pronto demasiado placer. No pude contenerme, gemí bajito. Paró. Creo que ahora él tenía miedo de que me despertara. Pero no escuché que se alejara, ¿estaba tocándose mientras me contemplaba? Me sentí realmente desnuda, inrentando adivinar qué parte de mi cuerpo estaría mirando. ¿La curva de mi cuello, la parte de mi cara que él podía discernir? O quizá más abajo, mis pechos, o mi espalda... Me recorrió un escalofrío. Ahora, no sentir su mano estaba siendo un suplicio, quería más. Fingí que me movía medio dormida, girándome hacia abajo, arqueándo un poco la espalda, doblando mi pierna izquierda. Dejando mi coño totalmente expuesto para él. Sentía la presencia intoxicante de aquel hombre, quería que me tocara, que me penetrara, que me hiciera suya. Pareció que la nueva ...
... posición fue demasiado morbosa para él, que no tardó en tocarme de nuevo. Ahora sin tanto cuidado, me masturbaba con una mano y con la otra me metía dos dedos, aún con cierta suavidad. Sus dedos entraban y salían de mí completamente empapados. Empecé a gemir con más frecuencia, gemidos ahogados, en bajito, no podía aguantarlos o quedarme callada. Aumentó el ritmo, me follaba con su mano sin piedad y toda la situación me estaba desbordando de placer. Sentía el orgasmo formándose dentro de mí, como se siente la marea arrastrándose en el mar. Gemía constantemente, me arqueaba, respiraba profundamente con la cara contra la almohada. Ese hombre no paraba, me penetraba con sus dedos como un animal hambriento, manteniendo aquel ritmo insoportable. No pude más y acabé en sus manos, apretó mi cara contra la almohada para ahogar mis gemidos, y mantuvo sus dedos dentro de mí mientras mis paredes vaginales se contraían, todos mis jugos explotaban en aquellos dedos. Respirando agitadamente, caí rendida en el colchón, todo mi cuerpo relajado, palpitante, entregado. Me dí cuenta que hacía rato había dejado de sentir frío. Lentamente me giré, y vi su figura. Pero en la penumbra de mi habitación sólo se veía una sombra recortada, un hombre alto, corpulento, sin duda ahora se pajeaba con la misma mano con la que había estado tocándome. "Fóllame" le susurré con la voz temblorosa. Quería sentirle dentro, quería tocarle, quería que me hiciera suya en mi cama. Aunque el cuerpo también me lo pedía, ...