1. Una visita nocturna inesperada


    Fecha: 09/10/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Darkvelvet4, Fuente: TodoRelatos

    ... de mi boca "Pero te estás calladita, ¿vale?" Asentí, no sé si me vió, no me importó. Cogió mi mano y empezó a masturbarme apoyando sus dedos en los míos, como guiándome. ¿Por qué cada cosa que hacía me excitaba tanto? Su mano era grande, dura y tosca comparada con la mía, pero muy caliente. Su tacto me quemaba en la piel. "Joder, me voy a correr" Le dije intentando no gemir "Te vas a correr para mí, ¿verdad? Dímelo, puta" "Sí, me voy a correr para tí" Respondí con urgencia, ¿pero quién era este hombre? ¿Cómo se atrevía a hablarme así? Y... ¿Por qué yo le respondía de aquella manera tan... sumisa? Él subía la velocidad con la que me tocaba "Dámelo cariño, venga dámelo, joder estás preciosa así, abierta para mí, ¿verdad? Venga, dámelo..." Su voz ronroneaba en mis oídos, hacía tanto contraste aquel tono tan dulce, porque mientras me estaba follando como un animal, era música para mis oídos, el último estímulo que me faltaba. Mi cuerpo se tensó, quería complacerle, quería obedecerle y correrme cuando él me lo pedía. El orgasmo llegó violentamente, me recorrió todo el cuerpo, descontrolado, ...
    ... como un torbellino, me mordía el labio inferior con fuerza, intentando contener mis gemidos, loca de placer, mientras él me follaba más profundo, fuerte, había bajado un poco el ritmo, gruñía y gemía mientras me agarraba fuertemente el muslo con la mano que tenía libre. Entonces sacó su miembro y descargó chorros de semen por todo mi cuerpo, salpicándome los pechos, el cuello, el abdomen... Tirándome todo aquel líquido caliente encima, que recibí con tanto deseo que hasta me sorprendí a mí misma. Cuando terminó, me quedé tumbada en la cama, cerré los ojos mientras respiraba profundamente, con el cuerpo aún destellando electricidad. Él se tumbó a mi lado, olía a perfume de hombre. Me puso de lado con facilidad, yo estaba tan relajada y sin fuerzas que no me moví ni para ver cómo era. Me abrazó por detrás mientras se regulaba también su respiración. Me acariciaba rítmicamente, de pronto me trataba con tanta ternura, aquello me había encantado... Me dijo al oído "A partir de ahora, eres mía"... Y allí, rendida, exhausta, me dormí profundamente.
    
    A la mañana siguiente, en mi cama no había nadie. 
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