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Madura cornuda follada por su mejor amigo (y 3)
Fecha: 11/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: MaduroCastellano, Fuente: TodoRelatos
Retomo el relato de mi efímera relación como amante con mi amiga Fe. Es la misma historia contada en “La aventura de mi amiga Fe”, pero esta vez desde su punto de vista. Los hechos son totalmente reales, los pensamientos de ella, suposiciones mías basadas en el profundo conocimiento que tengo de mi amiga Fe. A partir de ahora, habla ella. La primera parte de esta historia finalizaba conmigo, Fe, ofreciendo a Roberto cumplir una fantasía conmigo. Lo que me pidió fue que le dejara correrse en mi cuerpo, para poder verme recién follada cubierta por su semen. Así lo hicimos y ahí terminaba la parte anterior. Continúo, intentando ser lo más fidedigna posible a la realidad. Después del desaguisado que mi amante, Roberto, provocó con su eyaculación masiva, me tuve que duchar. Limpita y reluciente, volví a la habitación tras unos minutos, con una sonrisa de oreja a oreja y, ágilmente, me tumbé junto a él. Estuvimos un buen rato hablando de cosas insustanciales, muy a gusto. Pasado un tiempo, volvió a la carga y empezó a acariciarme los muslos, mientras volvía a besarme una vez más. - Bueno, Fe, ya sabemos cuál era mi fantasía y la hemos cumplido. - Vaya si la hemos cumplido. Me has duchado entera, ja, ja, ja. (Me había hecho sentir como una auténtica guarra, pero en el fondo me ponía) - Perdón. Espero que no te haya resultado desagradable. - No, que va, tiene su morbo. - Y a ti, ¿qué te da morbo? ¿Qué te gustaría que te hiciera? - Uff, no sé, ¿más cosas de ...
... las que ya me has hecho? - Piensa un poco, mujer. Saca esa Fe salidorra que llevas dentro. - Últimamente la estoy sacando demasiado. Sobre todo, contigo. - Pues a mí me encanta esa versión de ti. No la conocía y me encanta. - Tengo que reconocer que yo tampoco la conocía. Me sorprende mucho algunas cosas que hecho contigo. - Venga, que es nuestra última noche juntos. Habla o calla para siempre. Esto último me hizo pensar que había algunas cosas que sabía que me podían gustar y excitar, pero que no me atrevía a pedir porque me daba mucha vergüenza, pero que si no las hacía con él en ese momento, probablemente no las haría jamás. Estaba claro que con Roberto me atrevía a cosas que con mi marido no. Como lo que estábamos haciendo no se podía verbalizar con nadie más, ni siquiera entre nosotros una vez terminase esa aventura efímera, se había creado un espacio de irrealidad, que nos hacía pensar que lo que estábamos haciendo no era del todo real. Por tanto, sentíamos que podíamos hacer lo que quisiéramos, que una vez hecho sería como si no hubiese ocurrido nunca, por lo que yo no tendría ningún cargo de conciencia por mi infidelidad y podría continuar como si tal cosa con mi matrimonio con Iván y con mi amistad inocente y sincera con Roberto. Por eso intenté probar cosas distintas con mi amante, aunque aún no me atrevía a contarle mis verdaderas fantasías. Quizás metidos en harina lo haría. - Bueno, hay una cosa que hice una vez con Iván que me gustaría ...