1. Profanación en una biblioteca


    Fecha: 11/10/2026, Categorías: Hetero Autor: Traviesa, Fuente: CuentoRelatos

    Una tarde Afrodita fue a la biblioteca del Centro dónde trabajaba Ares, la excusa era que necesitaba entender mejor un tema para presentar un artículo científico en corto tiempo, pero en realidad su orgullo había sido tocado en su último encuentro con Ares. Hacía semanas que no se hablaban. Ella entró, saludo brevemente tratando de no hacer contacto visual con él.
    
    El lugar olía a papel viejo y secretos mal guardados. Afrodita recorrió los pasillos como si buscara analizadores de iones, pero su cuerpo buscaba algo más primitivo: la electricidad estática que solo Ares generaba en su piel.
    
    Se sentó en el mismo lugar como de costumbre y sintió cómo él se sentó frente a ella. Ambos se saludaron con la mirada como si nada hubiese pasado anteriormente. Intentaron hablar en susurros, se notaba que ya estaban completamente excitados. El ultimo relato que ella le había escrito a él fue demasiado aterrador. A pesar de la excitación había en el ambiente algo de cuidado en él y terror.
    
    Ella sabía que no estaba permitido en ese lugar masticar chicle, mucho menos chupar una piruleta. Pero ella adoraba hacer cosas prohibidas, por lo que sacó un paletita roja de su bolso, se la ofreció a él. Él la rechazo con una cara de que aquí no puedes hacer eso. El chasquido del envoltorio de la piruleta resonó como un disparo en aquel templo de silencio. Ares contuvo el aliento: el rojo de la golosina empalidecía comparado con la lengua de Afrodita, que ahora se deslizaba sobre el dulce con ...
    ... intención obscena.
    
    El encargado ni se inmutó. Ares solo observaba todo este espectáculo a unos centímetros de distancia. Experimentando un placer sin igual. Él imaginó esa misma lengua trazando ecuaciones en su abdomen, bajando, bajando…
    
    Al pasar unos minutos, él fue agarrando más confianza, pensando que en ese templo de la cultura y la sapiencia no estaría mal practicar un poco de sexo. Después de todo, él sentía que ella estaba provocándolo para castigarlo, pero algo más ella estaba guardando. Un resentimiento que había descargado en su relato.
    
    Fue acercándome poco a poco a su rostro y le dio un pequeño y suave beso en los labios. Arriesgándose a que alguien los viera. Ella abrió su boca y sacó su lengüita juguetona dándole a entender que quería más. Él le levantó el corto vestido notando sus bragas humedecidas.
    
    Ares se levantó y caminó al final del pasillo principal, merodeó para comprobar que no había moros en la costa, regresó a la sala de lectura y le hizo una señal de que viniera. Ella lo rechazó con la cabeza mirando hacia el encargado que estaba levantándose en ese momento de su puesto.
    
    Miró el reloj y se dio cuenta que era el momento del almuerzo. Ares se acercó al encargado diciéndole que podría irse, que ellos se quedaban, que ella había venido de lejos para buscar unos libros especiales. Obviamente de mala gana el hombre le dijo que en 30 minutos volvía. Ese era el plazo que podrían tener para disfrutar de esa fantasía sexual.
    
    Tan pronto salió él ...
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