1. Neverland 31.


    Fecha: 11/10/2026, Categorías: Dominación / BDSM Gays Incesto Autor: CesarEmperador, Fuente: SexoSinTabues30

    Mi hijo en casa y a final de mes hay que llenar la alacena. Tomamos el auto y vamos con dirección al supermercado. Mi pequeño David me pregunta si puede conducir, a lo cual no veo el problema. Hay poco tráfico, estamos relativamente cerca del supermercado y no es la primera vez. Al subir al auto, corro el asiento hasta atrás para tener espacio donde quepamos mi hijo y yo. Subo primero y saco mi pene de su prisión, lo sacudo un poco y al poco está listo para trabajar. Mi hijo llega y al verme con el pene de fuera esboza una pícara sonrisa. Así que se quita su pantaloncillo escolar y se monta. Él mismo moja su culo con saliva y de a poco se va sentando sobre mi. Siento como mi glande se va abriendo espacio en el interior de mi hijo, es delicioso. Vamos por la calle, el conduce y yo aceleró o freno. Al llegar, entramos al estacionamiento subterráneo. El vigilante en caseta nos da el boleto y desde su punto de visión solo ve aún hijo alegre sobre los brazos de su padre que le ayuda a conducir. Nos estacionamos en un lugar un poco alejados de todo. Antes de bajar apagó el coche y girando el rostro de mi hijo le doy un beso apasionado. Bajamos del coche, yo lo abrazo para ayudarle, saco mi pene de su culo y le doy el pantaloncillo para que se ponga. Es una suerte que pudiese encontrar unos jocks en tamaño extra chico. Le quedaron de maravilla. Levanta sus nalgas y nos permite hacer cositas padre e hijo sin tanto problema.
    
    Al entrar al supermercado mi hijo y yo somos el típico ...
    ... padre e hijo que la sociedad dicta que debemos ser, sin imaginar que dentro de nuestra privacidad (y en Neverland ) hacemos cosas que la sociedad se escandalizaria de saberlo.
    
    Vamos por entre los pasillos, tomando las cosas que ya están escritas en la lista que yo mismo hice y ciñendome a ello, por qué si no me saldría del presupuesto! Mi hijo hace uno que otro berrinche por no echar lo que a él le apetece. Pero, así las cosas deben de ser.
    
    Al dirigirnos a la caja para pagar una voz profunda me detiene en seco. A la vez que una mano casi hace que me caiga al suelo. Entre susto y sorpresa volteo a ver de quién se trata. –lalooo, como has estado cabrón?– aún no asimilaba lo que estaba sucediendo cuando ese hombre se apodera de mi con un enorme abrazo de oso. Me levanto unos centímetros del suelo. Para luego depositarme de forma brusca. Al mirarlo un rostro alegre, barbado, con canas y una mirada cansada se me hacía conocida.
    
    — cabrón ni sabes quién soy. Verdad?– volteo a ver a mi pequeño David tratando de adivinar de quién se trataba. David nos veía con una mezcla de sorpresa y miedo. — soy Joaco… Joaquín. De la secundaria y preparatoria!– al escuchar eso mi mente se revolucionó. Y cientos de recuerdos se aglutinaron en mi cabeza.
    
    Empecé a reírme y al reconocer el rostro familiar abrace fuertemente a aquel hombre frente a mi. Se trataba de mi mejor amigo en la secundaria, Joaquín. También lo fue en la preparatoria hasta que mi familia se mudó de estado y le perdí la ...
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