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Mi primera infidelidad antes de casarme (parte 1)
Fecha: 12/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Alma Carrizo, Fuente: CuentoRelatos
... creciente deseo que no podía ignorar. —Basta, era solo un trago —dije entre risas, intentando recuperar el control. —Relájate, es tu noche. Mereces disfrutarla —respondió él, acercándose un poco más. En un momento de descuido, intercambiamos números. Aunque intenté poner límites, sabía que estaba jugando con fuego. —No me mandes mensajes a cada rato. Mi novio es celoso —advertí, tratando de sonar firme. —No te preocupes, pero con una mujer como tú, es difícil no intentarlo —dijo, mientras sus ojos recorrían mi cuerpo con una intensidad que me erizó la piel. La música sonaba más fuerte, y el ambiente se volvía cada vez más cargado. Él extendió su mano hacia mí, con una mirada que no dejaba lugar a dudas. —Ya sé que estás cansada, pero… ¿no te gustaría bailar? —preguntó, con una voz que era casi un susurro. En ese momento, supe que estaba a punto de cruzar una línea de la que no habría vuelta atrás. Entre dudas, acepté. Bailamos un rato, riendo y disfrutando del momento, hasta que comenzó a sonar una canción lenta. Con un poco de vergüenza al principio, nos acercamos cada vez más, hasta que nuestros cuerpos quedaron pegados. Fue entonces cuando lo sentí: su enorme erección, dura y firme, presionando contra mí. Una oleada de deseo recorrió mi cuerpo, una calentura que nunca antes había experimentado. Él también parecía estar igual de excitado, y en un gesto audaz, deslizó sus manos por mi espalda hasta llegar a mi culo, apretándolo con ...
... firmeza. —Qué hermoso cuerpo tenés… —murmuró al oído, con una voz cargada de deseo. Estaba a punto de perder el control, de devorarle la boca allí mismo, pero en un último momento de lucidez, me separé bruscamente de él, sintiendo cómo las mejillas me ardían de vergüenza. —¡Perdón, no puedo! —exclamé, casi sin aliento. Y antes de que pudiera decir algo más, salí corriendo, buscando a mis amigas para irnos de allí lo más rápido posible. Esa noche, el sueño fue esquivo. Cada vez que cerraba los ojos, volvía a sentir sus manos en mi cuerpo, su respiración caliente en mi cuello, y cómo me hacía suya en mis fantasías más íntimas. Soñé con él, con su cuerpo sobre el mío, y desperté con las sábanas empapadas, el corazón acelerado y una mezcla de culpa y deseo que no podía sacudir. Por suerte, mi novio se había quedado dormido en el sofá, exhausto por la cerveza que había bebido durante su despedida de soltero. Me levanté rápidamente, limpié la habitación y me preparé para enfrentar el día. Mientras recogía los restos de la fiesta en la sala, mi mente no dejaba de divagar hacia lo ocurrido la noche anterior. Fue entonces cuando mi teléfono vibró. Era un mensaje suyo. —Hola, soy yo. Perdón por lo de anoche, creo que me pasé con un par de tragos. Leí el mensaje varias veces antes de responder, tratando de mantener la compostura. —Hola, no pasa nada. Lo que pasó, pasó. Solo que no vuelva a ocurrir, por favor. La respuesta llegó casi de inmediato. —¿Eso significa que ...