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El niño más gordo del Campamento.
Fecha: 12/10/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Gays Autor: GordMadrid, Fuente: SexoSinTabues30
... primero en empezar a desabrocharse el pantalón. Se metió la mano en la bragueta y la sacó acompañada de su poya, que estaba floja. Damián siguió su ejemplo. Allí estaban los dos pervertidos humillados, como debía ser. Pero mi triunfo duró poco. -Jaimito ¿Quieres más relleno? Jaimito se entusiasmo. Asintiendo y diciendo que sí. -Te lo darán Fede y Damián como has hecho todo este tiempo. Pero recuerda que ahora no debes tomarlo con nata y puedes mirar y tocar todo lo que desees. Jaime sin perder tiempo saltó torpemente con su gran cuerpo de la silla y fue a ver a sus amigos. Toda su inmensa tripa se agitaba al andar y sus tetas bailaban al son de sus pasos. Viendo al crío que tanto les ha comido la polla enseñando sus tetas de mujer, los dos hombres empezaron a ponerse cachondos y sus pollas duras. El crío, que acostumbraba a estar con los ojos tapados en estas ocasiones, no sabía bien como empezar. El director le animó diciéndole: -Este es tu esperado premio por ser el niño más gordo del Campamento. Debemos alimentarte bien. Vamos, empieza a comer. Con esas palabras tan sucias y pervertidas impropias de una persona decente mi jefe animó a Jaime y este empezó a tragarse la polla de Fede. Unas lamidas después Jaime reconoció esa poya que tantas veces se había comido, pero nunca había visto. Y empezó a hacerle una mamada con alegría y energía. Su cabeza redonda se movía sin necesidad de marcarle ningún ritmo y Fede, que no podía sorprenderse de la gran habilidad del niño, ...
... lamentó no haber sido más sincero con él y enseñarle la polla para dejarse hacer. El que también se había animado era Damián, viendo que el jefe iba a ser un compinche se acercó a su compañero y le paso el brazo por los hombros, todo para que las puntas de sus poyas estuvieran juntas. Ahora, después de una tarde de amargura, Jaime tenía su doble postre, y se lo tragaba con sus dos enormes carrillos. Pasaba de una polla a otra sin apenas respirar y se la iba metiendo cada vez más a medida que las poyas estaban más resbaladizas con su saliva. Los dos amigos se abrazaban y gemían descubriendo lo fantástico que puede ser dejar al nene hacer lo que le plazca. Era una visión tan perturbadora que no podía apartar la vista. Sergio, el Señor Martínez y yo contemplábamos la escena de forma muy diferente. El jefe pensaba en todos los contactos que pudieran estar interesados en un niño obeso para conseguir favores. Yo estaba aún horrorizado por la escena, aún cuando todo el mundo lo veía natural, a mí me parecía un escándalo. Pero la sorpresa fue Sergio que se sobaba el pantalón mirando al niño engullir poya. -Jaimito.- Dijo el Director del Campamento, devolviéndonos a todos los adultos a la realidad. Jaimito gimió a modo de contestación, no se sacaba nunca una poya de la boca hasta que no la exprimía.- Hoy, aparte del relleno que estás acostumbrado a tomar, has tomado el mío. – En ese momento Damián y Fede giraron sus cabezas para ver al director.- ¿Quieres más relleno? La importancia de la ...