1. El niño más gordo del Campamento.


    Fecha: 12/10/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Gays Autor: GordMadrid, Fuente: SexoSinTabues30

    ... estarás seguro de que se ha acabado el tema. Me alegre tanto de que se solucionara todo que les invite a una coca-cola a cada uno. Me fui contento a dormir sabiendo que mañana el campamento estaría libre de abusos sexuales. Al día siguiente me senté al lado del pequeño gran Jaime en la comida. De primero tenía acelgas cocidas mientras las demás niños disfrutaban de una lasaña de carne. De segundo se comió una merluza hervida sin sal y con un toque de limón cuando sus compañeros comían unos filetes rusos. Me entristecí mucho cuando Jaime no tenía postre mientras sus compañeros sí. Además, tenía que quedarse hasta el final, viéndoles disfrutar del postre, ya que todos debían salir en orden. Pero Jaime no parecía entristecido por todo eso. Sus ojos brillaban con una esperanza inocente y enorme. Al sonar la campana todos los niños se levantaron por orden, pero cuando le tocaba el turno al grupo de Jaime él no se levantó. -Vamos, Jaime, hay que ir a la hora de la siesta. Jaime me miró con sus pequeños ojos verdes perplejo. Le cogí de la mano y nos fuimos del comedor por la puerta principal. Jaime estaba haciendo pucheros durante todo el camino. Iba cada vez más lento a medida que llegábamos a la cabaña. -Pero, ¿y mi premio? -Jaime, esos premios ya no se darán nunca más. Se han cancelado. -Pero… ¿Ya no soy el más gordo? Sus lagrimas caían por sus gordos mofletes. El pobre no entendía que sus premios eran algo malo para él. -No te preocupes Jaime, yo ahora iré a la cafetería y te ...
    ... compraré un buen bollo de crema. Se tranquilizó un poco al escuchar eso pero llegó a su cama sollozando y desconsolado. Cuando le acosté deseándole felices sueños me fui a la cafetería a comprarle su bollo. Le cogí uno bastante grande incluso para un adulto. Encontrar semejante y suculento bollo me animo mucho y fui a ver a Jaime con la mejor de las caras y de las sonrisas. Debía mantenerme fuerte para animar al pequeño. Cuando llegue me lo encontré en la cama llorando en silencio contra la almohada. Su enorme culo estaba fuera de la manta ya que apenas le cubría el tamaño infantil. sus enormes carnes se agitaban al ritmo de los sollozos. No advirtió mi presencia. -Jaime, te he traído el mejor bollo que había en la cafetería. ¡Mira que grande es! Jaime se sobresaltó y se incorporó en la cama. Con las piernas extendidas apenas podía tener el tronco erguido, así que se sentó en un lado de la cama, yo me senté junto a él. -Mira, tiene forma de corazón y esta cubierto de crema pastelera, tiene muy buena pinta ¿a que si? Jaima cogió el bollo con sus dos manos. Sujetándolo el bollo parecía aún más grande pero Jaime empezó a comérselo con ganas. Me alegraba que hubiera recuperado el ánimo sin que ningún adulto se aprovechara sexualmente de él. A partir de ahora empezaría un nuevo capítulo de su vida, más bonito. Se acabó entero el bollo en menos tiempo del que esperaba y la melancolía se adueñó de su rostro de nuevo. -¿Qué pasa, Jaime, no te ha gustado el bollo? -El bollo sí… pero no ...
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