1. El niño más gordo del Campamento.


    Fecha: 12/10/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Gays Autor: GordMadrid, Fuente: SexoSinTabues30

    ... es mi premio. Lo mejor del premio no es la nata ni el chocolate, ni la miel. No me gusta la miel, pero, lo que quiero decir es que lo mejor del premio es el relleno. Este bollo no tiene relleno. Tenía muy fresco lo que vi el día anterior de toda la impresión que me causo. El obeso niño de seis años me decía que lo que más le gustaba, más que los bollos, era la leche de hombre. ¿Cómo podía un niño tan pequeño manifestarme su gusto por el semen? -Pero, Jaime, el relleno es una cosa que no es para niños… -¿Por qué no? -Por que… sirve para tareas de adultos solamente. Es un ingrediente muy especial que guardamos todos los hombres, pero sólo se lo damos a las personas que de verdad amamos… Su cara cambió como un relámpago. Cuando vi sus pequeños ojitos me di cuenta de mis palabras. Jaime era un chico muy inteligente y sensible. Con que facilidad se le hace daño a un pobre niño, pensé entristecido. ¿Me estaba convirtiendo en el malo de la historia? -¿Damián y Fede no me van a dar mas relleno por que han dejado de quererme? -No. Ellos te quieren mucho. Fue un jarro de agua fría la sinceridad con la que expresaba sus sentimientos. No podía permitir que esos monstruos se aprovecharan de un niño. Así que me armé de coraje y decidí llevar a Jaime al director del campamento. -Escucha, Jaime, tu eres el niño más querido del campamento. Todos te adoramos, por eso, voy a ser sincero contigo. Fede y Damián te quieres más que a ningún otro niño que conozcan, pero se han aprovechado de tu ...
    ... cariño y han hecho algo malísimo. Algo que no se debe hacer. ¿Qué os decimos cuando veis que un compañero hace algo mal? Que nos lo digáis ¿Verdad? Pues ahora son mis compañeros lo que han hecho algo mal, y voy a ir a ver al director. ¿Me acompañarías para darme valor y hablar con el? El pequeño estaba muy confundido, pero le contagié el falso entusiasmo. Pedirle ayuda fue clave para que accediera a ir conmigo a ver al director, el Señor Martínez. El Señor Martínez era un hombre de 63 años con un físico envidiable, parecía un actor del cine consagrado, pero era intimidante y muy tajante con los asuntos de sus empleados. No quería recurrir a él por la fama que tenía, pero me sentía acorralado con toda esta situación. Fui de la mano de Jaime, no sé si yo llevándole a él o él llevándome a mi. La secretaría nos hizo esperar unos diez interminables minutos en los que Jaime volvió a sollozar, del miedo y por su falta de semen. Cuando por fin nos dejó pasar la secretaría entramos al despacho del director. Una gran sala muy señorial que contrastaba con el resto del edificio. Detrás de una enorme mesa de madera maciza estaba el Señor Martínez, mirándonos fijamente con mucha seriedad. -Es la hora de la siesta, ¿Qué hace un niño despierto? -Le he despertado yo, Señor Martínez.-Empecé con el valor recobrado.- He traído a Jaime por que ayer vi un suceso que no se puede consentir con Damián y Fede que llevan haciendo mucho tiempo, según mis investigaciones. -Vaya al grano, Antonio. -Mis ...
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