1. Un viaje sin retorno


    Fecha: 15/10/2026, Categorías: Confesiones Autor: Fituplus, Fuente: TodoRelatos

    Llevaba tiempo dudando sobre si contar o no mis experiencias, pero al final pensé que quizá a alguien le gustaría conocerlas. Todo empezó hace ya un tiempo, cuando notaba que en la playa o en la piscina alguno de mis amigos me miraba más de lo normal.Tal vez fueran mis piernas, al menos eso era lo único que podían ver, o quizá algo más que yo mismo no alcanzaba a identificar. Pero lo cierto es que sus miradas me confirmaban lo que intuía: despertaba una curiosidad especial.
    
    Durante semanas le di vueltas, hasta que me atreví a dar un paso más. Con mis amigos no me atrevía —me daba demasiado corte—, pero sí decidí probar a través de un anuncio en internet. Tenía la curiosidad, y también las ganas, de saber qué podía pasar. Preparé unas fotos en las que me mostraba de cintura para abajo, incluso me até los tobillos con unas esposas de nylon que había comprado en una tienda erótica. También me puse algo de lencería. Confieso que, al ver las imágenes, hasta yo mismo me puse a mil.
    
    El día que publiqué el anuncio sentí un cosquilleo recorrerme todo el cuerpo. Cualquiera podía encontrarme, escribirme o incluso llamarme. Los primeros mensajes no tardaron en llegar. Algunos eran simples saludos, otros más directos: “Me gusta tu culo. ¿Qué te gusta hacer?” Yo dudaba mucho a la hora de contestar, porque sabía que una respuesta podía ser el inicio de algo real. Y, aunque me daba miedo, me atraía demasiado la idea.
    
    Siempre dejaba claras mis condiciones: un sitio privado, cómodo y ...
    ... limpio. No me iban los coches ni los lugares públicos. A algunos les podía parecer que ponía excusas, pero era mi forma de sentirme seguro.
    
    Una tarde de verano, entre todos los mensajes, respondí a uno en particular. En la foto de perfil aparecía un camión. No sé por qué lo hice, pero esa decisión cambió todo. El hombre me dijo que pasaría a recogerme, que tenía una cabina amplia y limpia, con cama incluida. Dudé mucho antes de aceptar, pero no quise darle más vueltas. Estaba de pasada por la ciudad y al final le di una dirección cercana a mi casa.
    
    Los nervios me invadieron. Me duché, me vestí con una camiseta y unos vaqueros cortos ajustados, me puse calzado cómodo y también un pequeño plug anal, pensando que ya encontraría el momento de quitármelo. Preparé una mochila con lo imprescindible: lubricante, preservativos y las esposas de nylon. Luego, me tomé una cerveza para templar los nervios (soy poco tolerante al alcohol, la verdad). Esperé ansioso la llamada. Y el teléfono sonó.
    
    Cuando llegué a la calle indicada, allí estaba: un enorme camión blanco, esperándome. Sentí que el corazón se me paralizaba. Estuve a punto de dar media vuelta, pero seguí adelante. El hombre me abrió la puerta con una sonrisa, se presentó como Juan y me invitó a subir. Recuerdo mi gran torpeza para realizar aquella hazaña. Llevaba unas sandalias con suela de madera y no sé si era por el sudor o qué, que mis pies resbalaron más de una vez. Había que hacer un curso de escalada para llegar ...
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