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Mi tía Soledad
Fecha: 16/10/2026, Categorías: Incesto Autor: CumCakke, Fuente: CuentoRelatos
... pero por la ventaja, seguramente llegaría unos diez minutos después que ella. Al arribar a su domicilio vi como iban descargando azulejos y piezas de madera ensamblada, no mucho en realidad, pero lo suficiente para un trabajo de un par de semanas, seguramente. También dejaron botes de pintura ya preparada e impermeabilizante. Después de acarrear todo el material hacia dentro de la casa, los trabajadores se retiraron, y genuinamente me surgió una duda. ¿Por qué no contratar albañiles? Según ella, eran caros. Y la señora muy testaruda, igualita a mi abuela, que en paz descanse. En esos días de trabajo también ella ayudaba en lo que más podía; pintando paredes, tratando de ensamblar marcos de madera para la remodelación de su habitación, cosas así. En los descansos que teníamos, ya fuese que comiéramos juntos algo, tomarnos un refresco o a veces también una cerveza, nos fuimos haciendo más unidos, platicando cosas de nuestra vida, como buenos amigos. Si algo le caracterizaba es que no sabía medir las cosas que contaba una vez estaba en confianza, lo notaba muy seguido con mamá. ¡Así fue como me enteré de su virginidad! Así es. Podría decirse que me aproveché de esa "falla" pero ella no pareció arrepentida una vez me contó, hasta fue lo más normal y fluido posible. No dio muchos detalles, pero yo suponía que al menos intimidad consigo misma ya había tenido. Entre platicas me lo contó también; se tocaba y frotaba, pero nunca se había animado a meter nada más ...
... allá de la yema de sus dedos. Teniendo estas pláticas, un par de veces me llegó a pedir total discreción, sobre todo con la familia, mi mamá, sus hermanos. Era temerosa, pero por como era tan confiada, se notaba que tenía una mente pervertida. Cada vez se acercaba más mi cumpleaños y casi terminábamos el detallado de sus remodelaciones. Entre platicas tocamos el tema de la celebración, a lo que le comenté como me sentía al respecto. Trató de animarme, pero no hubo muchos cambio en realidad. Fue cuando empecé a notar cierto nivel de coqueteo en nuestras charlas, haciendo retrospectiva. Yo no soy especialmente alguien de buen físico, en el sentido atractivo en general. Tengo mis kilos demás, cuerpo ancho y algo lampiño, soy muy el promedio de alguien "sin chiste" según mi percepción. Sin embargo, ella parecía analizarme de vez en cuando con su mirada, como si buscara admirar cada parte de mi cuerpo, y más de una vez lo había notado. Más allá de eso, en contraposición, ella me parecía excelente, del tipo de mujer que me gusta. Regordeta, piel suave, cabello corto. Se notaba que sus muslos y trasero se vieron afectados por el consumo de azúcares, pero eran apetitosos a la vista. Usualmente usaba vestidos frescos o grandes, y cuando estuvimos trabajando, siempre llevaba jeans que se le marcaban en el vientre y trasero. Bromeando me hizo una propuesta: «Tienes las llaves de mi casa, niño. Si de verdad no harás nada, no celebrarás, ven aquí mi casa, que es tu ...