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Mi tía Soledad
Fecha: 16/10/2026, Categorías: Incesto Autor: CumCakke, Fuente: CuentoRelatos
... blanca semi transparente. Me puse de pie con ella y me comenzó a besar, tal cual dos pubertos en plena calentura. Yo tenía experiencias previas de como coger, más sin embargo era mi primera vez con una mujer madura. Sabía cómo complacer conchitas de varios tamaños, así como culitos de chicos que también me parecían deliciosos. Se fue quitando la ropa mientras retrocedimos a su habitación para dejarse caer en la cama y retirar su pantalón con rapidez; ya iba preparada para la situación, no llevaba calzones puestos, lo cual hizo que su humedad saliera como hilillo que prontamente se desintegró, no era ni viscoso pero ni muy líquido. Quería saborear me sus tetas, su cuello, su barriga regordeta, su puchita mojada y sudorosa. Ella me desnudaba desesperada y, cuando me tuvo encima de ella, me agarró la verga que lloraba pre semen de lo excitada que estaba. —¡Métemela, mi niño…! —sonó desesperada y casi gimiendo, se estaba restregando por poco contra mi pecho y la cama. Teníamos toda la noche, y, como su sobrino obediente, coloqué mi glande justo en la entrada de su vulva la cual estaba caliente y muy mojada. Estaba preocupado por lastimarla, que me detuve por unos segundos, pero ella estaba ansiosa por sentirme dentro de su cuello uterino, empaparme y apretarme con su jugosa carne. Seguía repitiendo "Métemela" mientras me veía a los ojos y cambiaba la vista hacia abajo, tratando de ver nuestras intimidades por encima de su blanca barriga. No pensé más y me ...
... dejé llevar. Al inicio parecía atorada y sacó un gemido ahogado como de dolor. —Métela, dale, dale mi niño. —siguió suplicando tratando de ignorar el dolor. Seguí y entró toda, quedando nuestros vientres pegados, juntando nuestros vellos púbicos y con su voz agitada y ahogada. Sentí como se movió y seguí su movimiento, chocando la cabeza de mi verga con la entrada de su útero, dando besitos ambas carnes, que se sentían con cada embestida. Miré en repetidas ocasiones hacia abajo, no salía nada de sangre, sin embargo tanto ella como yo sabíamos que la estaba desvirgando, que la verga de su sobrino seguía y seguía embistiendo y cogiéndola como chiquilla de preparatoria ida por la fuerza de la lujuria y las hormonas. Fueron en realidad pocos minutos, hasta sentir que sus paredes me apretaban tanto que me corrí dentro de ella. Asustado, traté de separarme, pero ella me detuvo. Me sonrió con ternura y lujuria. —Déjala mi niño, ya veré qué hacer. ¡Disfrútame, cógeme y déjame disfrutar también! De nuevo me dejé llevar, mi juicio estaba nublado por el placer y la lujuria, que simplemente seguí cogiéndomela sin remordimientos. Mi verga se había puesto realmente sensible y más dura, sentía como palpitaba dentro de la vulva de mi tía. Ella había dejado de apretar tanto, que sonaban nuestras intimidades bombear, ese sonido delicioso y excitante de nuestros fluidos mezclándose y batiéndose. Seguí y seguí hasta sentir una pequeña cantidad de fluidos más líquidos que ...