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Mi tía Soledad
Fecha: 16/10/2026, Categorías: Incesto Autor: CumCakke, Fuente: CuentoRelatos
... casa, ese día tarde por la noche, ¿va?» No dio detalles, solo dejó esa invitación, y lo dejó a mi decisión. Después de todo, llegó el día. Estaba nervioso por sus palabras, en realidad. No sabía si lo dijo bromeando o iba en serio. Quizás no era nada del otro mundo y yo lo estaba mal interpretando todo. Mentí a mi mamá, le dije que esa noche saldría con mis amigos y que avisaría cuando estuviera de regreso a casa. Siempre fui un hijo centrado, que no tuvieron nada de problema con ello. Me dirigí a casa de mi tía Sol. Entré avisando que había llegado y me recibió. Llevaba uno de esos jeans que usaba mientras hacíamos las remodelaciones, con una blusa de manga media escotada y maquillaje ligero en sus labios y ojos. Se veía espectacular. Cenamos, me había preparado una cena con mi comida favorita y un pastel individual de mis favoritos, cheesecake de arándanos. Pasamos la noche muy bien, tranquilamente y conviviendo sanamente. Se fue por unos momentos y trajo de su habitación una caja envuelta como regalo, a lo que me apené un poco y agradecí. Ella parecía impaciente porque lo abriera. Para mí sorpresa al abrirlo, se trataba de una prenda que desprendía un aroma peculiar e intenso. La desdoblé y mi corazón se detuvo por momentos para después latir a mil por hora. La vista se me nubló y mi cuerpo helado, no pude levantar la mirada con ella al tener la prenda en mi mano; era una trusa color blanco, con manchas tenues en la parte inferior y un olor sin ...
... igual, a sus fluidos, sudor, quizás también se trataba de líquido vaginal, que hicieron en mi tener una reacción progresiva; mi pene se estaba erectando pero no era capaz de mirarla aun cuando me hablaba entre risillas. —¿Te gustó el regalo? —me dijo soltando una risa que se mezclaba también con un tono de voz nervioso. No tuve palabras para responder en realidad, estaba en shock, pero no fue necesario pues mi entrepierna indicaba lo mucho que me había gustado. Quizás era de los mismos nervios, pero mi tía lo notó también. No tengo un pene de modelo porno, ni mucho menos. En realidad es algo muy dentro de la media, 12 centímetros y con un ancho considerable. Suficiente para notarse el bulto conmigo sentado. Mi tía se acercó más a mí para hablarme al oído. —Es una pena que seamos familia, desde que te he visto crecer me has parecido un muchachito excelente, ahora todo un hombre, como aquellos que tanto desearía tener en mi vida como una pareja, como mi esposo. Por fin pude voltearla a ver después de sus palabras, y ella continuó. —Pero si tú quieres, puedes tener todo esto, saltándote los pasos de ser una pareja. Que sea nuestro secreto, mi niño. No le vayas a decir a tu mamá. Se rio pícara y esperó a mi respuesta. —¿Puedo olerlos? —le pregunté, a lo cual asintió prontamente con la cabeza y procedí a pegarle una inhalada profunda, que me hizo marear un poco y ahogarme en el éxtasis que eran sus fluidos íntimos ahora ya secos e impregnados en esa trusa ...