1. Ola de calor 3


    Fecha: 18/10/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Javi, Fuente: TodoRelatos

    ... volvimos a la toalla, al abrigo de las rocas, una vez allí me la comí a besos, mi lengua fue bajando por todo su cuerpo arrugado desde la boca hasta los muslos, sabía a sal y sudor, después la hice separar las piernas y estuve un rato comiéndole el coño como a ella tanto le gustaba, paseando por los labios y después lamiendo y mordisqueando su clítoris. Cuando ya se hubo corrido una vez, no pedí ningún permiso y me coloqué sobre ella, ahí mismo la follé de una forma suave y tierna, moviendo con suavidad, pero con firmeza la cadera, mis huevos rozaban su coño en cada entrada indicándonos que entraba has el fondo, Rosa me abrazó con los brazos y las piernas mientras besaba mis labios. Desde la primera vez no lo habíamos hecho tan suave, y contábamos con el plus del sonido del mar, estuvimos así un buen rato hasta que me corrí, su coño siempre le daba la bienvenida a mi leche, después nos separamos y seguimos besándonos un buen rato.
    
    Vimos un par de figuras en el agua a lo lejos, le indiqué a Rosa que a veces en ese tipo de playas también aparecían los mirones y ninguno de los dos le dimos mayor importancia.
    
    Estuvimos un rato jugando a las cartas bajo el sol, viendo como mi leche aún se escapaba del coño de Rosa, me dio una paliza monumental, ella argumentó que la gente mayor tiene una gran destreza jugando a las cartas.
    
    Eran la una y media de la tarde, así que decidimos que era buena idea ir al hotel, ducharnos y comer algo. Fuimos hasta el coche bajo la mirada de ...
    ... algunos de los que ocupaban el resto de las toallas y nos habían visto salir de detrás de las rocas.
    
    Llegar hasta el hotel nos supuso otra hora casi, Rosa metió el coche directamente en el parking subterráneo y tomamos el ascensor para subir a la recepción, cuando llegamos vi que mi vecina no era tonta, olía a lujo, era un hotel caro. En el brillante mostrador nos esperaba una chica de mi edad con un traje negro y camisa blanca que nos dio la bienvenida. Rosa habló con ella.
    
    -Hola, buenos días, querida, teníamos una reserva a nombre de Rosa Gómez.
    
    -A ver… sí, aquí la veo, una reserva de una noche, si me permiten los carnets de identidad ahora en breve les daré la llave.
    
    La chica tomó los carnets, los escaneó y nos los devolvió, después sacó una tarjetita envuelta en una cartulina y continuó.
    
    -Vale, esta es la llave de la habitación y sirve para encender las luces en la ranura que hay a la entrada, aquí está la contraseña del wifi y… oh, creo que ha habido un error. La reserva es para la suite premium.
    
    -¿Cuál es el problema?
    
    -Es una habitación con una sola cama de dos por dos.
    
    -No ha habido ningún error, esos datos son correctos, es la reserva que hice.
    
    -Perdone, no quería entrometerme, el desayuno es a partir de las ocho .
    
    -Muchas gracias, querida.
    
    La recepcionista estaba roja como un tomate con cara de vergüenza. Rosa abrió la cartera y le dio un billete de cincuenta euros.
    
    -Toma, hija, no pasa nada, sé por qué lo has dicho, pero no te ...
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