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Mi Hermano el Macho Follador P5
Fecha: 19/10/2026, Categorías: Fetichismo Gays Incesto Autor: ALxx1, Fuente: SexoSinTabues30
Anteriormente: Parte 4: https://sexosintabues30.com/relatos-eroticos/fetichismo/mi-hermano-el-macho-follador-p4/ Los días que siguieron a aquel primer contacto fueron distintos. Logan, a pesar de ser hambriento en el sexo, todavía era un muchacho inexperto. Milo no era como una chica, las veces que había logrado penetrar a una, sintió como su pene se deslizaba en la humedad, por un camino que estaba diseñado para contener su tronco, aunque siempre terminaba estirando brutalmente los labios de esas mujeres y aplastándoles el útero con su glande, seguido de gritos de dolor y súplicas de piedad, al menos, lograba penetrarlas, encontrar el camino, algo que no podía hacer con el pequeño ano de Milo. Nuevamente estaba obsesionado. Claro que el sexo oral seguía siendo parte del banquete, y lo disfrutaba tanto como el primer día. Pero ahora también se desquiciaba con el culo de su hermano. Le bajaba el pantalón, short o ropa interior cada que podía solo para abrir esas nalgas y deleitarse con el tesoro que había descubierto. Besaba, mordía y manoseaba esas carnosas nalgas. Lamia con total frenesí ese diminuto ano rosado, como si fuera un perro, ponía a Milo en cuatro, boca abajo, como pretzel, en donde sea que lo encontrara, le escupía su botoncito, sacudía rápidamente su entrada con sus dedos a modo de dj y luego comenzaba a devorarlo. Amaba escuchar sus gemidos agudos, sus palabras entrecortadas, sus suspiros, lloriqueos, su olor a jabón, siempre tan limpio y ...
... níveo. Le gustaba hacer un 69, en donde él se comía ese rico ano y Milo se atragantaba con su verga hasta echarle manantiales de babas. Ya no tenía muchas consideraciones, aprovechando la experiencia del menor, Logan solo le presionaba su cabeza cuando quería y le hacía tragarse todo el pene, o a veces simplemente empezaba a moverse follando su boca. Era una maravilla. La mejor parte y la peor a su vez era cuando Logan simulaba una penetración anal, le excitaba ver su enorme pene entre las nalgas de su hermanito, lo enloquecía ver la diferencia de tamaños, hasta su maldita uretra era mas grande que el ano de Milo, su glande era ridículamente grande en comparación y todas la veces que había intentado meterla le resultaba imposible. No podía soportarlo, pero el deseo de desvirgarlo era tan desesperante. Por otro lado la relación entre Milo y Logan, ya fuera de lo sexual, se había hecho más fuerte, más densa, como si cada segundo compartido estuviera cargado de un significado oculto, íntimo, solo para ellos. No necesitaban hablarlo todo; muchas veces bastaba con una mirada, una sonrisa sostenida por más tiempo del habitual o un roce de dedos bajo la mesa mientras compartían el almuerzo con la familia. Logan aún tenía miedo. Del qué dirán, de la situación moral y ética, de si los descubren, hasta de sí mismo. Su miedo era lastimar a Milo, herirlo de alguna forma con sus dudas o con la intensidad de una pasión que apenas empezaban a comprender. Se sentía muy responsable ...