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Impulso hacia la lujuria- La secuela 2
Fecha: 19/10/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: WithoutShame, Fuente: TodoRelatos
... conseguía concentrarme. Mientras escuchaba su relato mi joven feligresa me seguía manteniendo al borde del orgasmo con el ritmo tan lento con el que movía su culo sobre mi miembro, en mi desesperación le estrujaba los pezones y la masturbaba todo lo intensamente que podía sin hacer ruido, intentando en vano que se despertara su lujuria y comenzase a cabalgarme con brío. - Cuando terminó la explicación yo no me había enterado de casi nada, pero como tenía su teléfono, pensé que si había algún problema siempre podría llamarle. Primero se incorporó él y cuando fui yo a levantarme resbalé con algo que había por el suelo y caí de espaldas sobre unas cajas de cartón que tenía detrás. Fue una situación muy embarazosa, me quedé con las piernas abiertas y la falda subida mostrándole mis bragas, él se quedó mirándolas, yo no conseguía levantarme en un espacio tan reducido y entre tantos trastos. Me fui poniendo nerviosa sabiendo que las braguitas que llevaba eran muy provocativas, por delante no eran más que un pequeño triángulo que daba lo justo para cubrir mi vello púbico y para colmo eran completamente transparentes, vamos que casi hubiese sido mejor ir sin ellas. Mientras yo intentaba levantarme torpemente, él estaba petrificado mirando mi entrepierna y yo veía como le iba creciendo su paquete, hasta que salió de su ensimismamiento y que me alargó la mano para que pudiera incorporarme. Por lo estrecho del sitio, al levantarme tuve que pasar mi cabeza muy muy cerca de su bulto ...
... y para colmo, cuando por fin me puse de pie nuestros cuerpos quedaron casi pegados, fui a echar un pie hacia atrás para separarme un poco pero volví a tropezar con las cajas y casi me caigo, afortunadamente, está vez él si que estuvo rápido y me agarró por la cintura llevándome hacia él antes de que me cayese. Lo malo es que ahí si que acabamos pegados del todo, pude sentir su miembro presionar contra mi sexo y su olor me embriagó por completo. Si no fuera porque estaba esta mujer confesándose no hubiera dudado ni un segundo en levantarme, aunque hubiera tenido que usar todas mis fuerzas, y empotrar a mí joven feligresa dentro del confesionario hasta llenarla el culo de leche. Pero como no podía hacer ningún ruido, tenía que aguantar aquella extraña tortura que me estaba haciendo perder la razón. - Intenté separarme y dirigirme hacia la puerta de salida pero fue peor, solo conseguí frotarme contra su pene y cuando por fin estaba a punto de salir me dijo que todavía tenía que enseñarme como funcionaban las llaves del agua. Estas estaban en un sitio todavía peor, para llegar hasta ellas solo había un estrecho pasillo, entre los trastos, donde casi no cabía una sola persona. Tuve que volver a frotarme contra su cuerpo y notar como su dureza pasaba por mi sexo para poder ponerme delante de él. Las llaves también estaban muy cerca del suelo y me agaché para mirarlas, él se colocó detrás mío, me sujeto con una mano la cintura para no caerse y puso su cabeza al lado de la mía ...