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Secretos de Familia: Mi Madre, Su Perro y el Placer Prohibido
Fecha: 19/10/2026, Categorías: Dominación / BDSM Incesto Zoofilia Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30
La vida en casa nunca había sido fácil. Mis padres peleaban muy seguido, mi madre constantemente le era infiel a mi padre y él lo sabía. Mi familia se conforma por mi madre, Dinora, de 38 años. Ambas somos muy atractivas, como se dice, «de tal palo, tal astilla». Mi madre es una mujer delgada, mide 1.70, tiene cabello largo color negro, tez blanca, y está operada de los senos, los cuales son redondos y grandes. Tiene un trasero muy bien proporcionado y siempre viste de forma atractiva y provocativa: faldas o vestidos pequeños, escotados o con la espalda descubierta. Cuando está en casa, usa licras ajustadas y shorts cortos, así como playeras muy pegadas o simplemente anda en tops. Mi hermana mayor, Sandra tiene 20 años, mide 1.66 y tiene cabello corto hasta los hombros. Es una manipuladora total, estudia en una universidad de monjas y por lo regular anda vestida de colegiala por las mañanas. Por las tardes, le gusta usar shorts cortos de mezclilla y camisas holgadas con una playera pegada debajo. A diferencia de mi madre, ella tiene unos senos pequeños y un culito redondo pero levantado y derecho. Le gusta caminar de puntas para lucirlo mejor. Mi padre es piloto en una aerolínea comercial, por lo cual no está muy seguido en casa. Yo me llamo Miguel y tengo 19 años. La primera vez que supe de una infidelidad de mi madre fue cuando mi hermana llevó a casa a su novio y sus amigos. En aquella noche, mi padre estaba trabajando. Si no mal recuerdo, fue un día antes de ...
... Navidad. Yo me encontraba platicando con el novio de mi hermana sobre patinetas, y sus amigos estaban tomando bebidas. Mi madre andaba vestida con un camisón de lencería sexy con encaje, como de seda color rosa, y se paseaba frente a todos como si nada. Más tarde, mi hermana se fue con su novio a follar a su habitación, y mi madre se puso a beber con los amigos de este. Recibí la llamada de un colega y salí al patio a contestar. No debí tardarme más de 25 minutos. Cuando regresé, mi madre no estaba en la sala. De los cuatro amigos del novio de mi hermana, solo había dos. No tardé mucho en averiguar dónde estaban. Me dirigí al baño de la planta baja y vi que la luz de la azotea estaba encendida. Solo hay una puerta corrediza de vidrio y se puede ver fácilmente hacia afuera. Ahí estaban. Mi madre estaba de pie, pero inclinada, haciéndole una mamada a uno de los chicos, quien estaba de pie. Detrás de mi madre, el otro chico faltante la sostenía de la cintura mientras movía su cadera adelante y atrás. Al acercarme más, me percaté de que mi madre tenía su tanga bajada hasta las rodillas y el tipo la penetraba con fuerza. La escena era morbosa y caliente. Mi madre gemía de placer, sus manos apretando las nalgas del chico que tenía frente a ella. — Así, puta. Tómalo todo —decía el chico que estaba detrás de mi madre, sus embestidas brutales y rítmicas. Mi madre, con la boca llena, trataba de responder: — Sí papi más , así. Más fuerte. El chico frente a ella, con el ...