1. Secretos de Familia: Mi Madre, Su Perro y el Placer Prohibido


    Fecha: 19/10/2026, Categorías: Dominación / BDSM Incesto Zoofilia Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30

    ... pene profundamente en la garganta de mi madre, gemía de placer. — Que puta es señora. —decía, con voz llena de lujuria.
    
    Luego, mi madre se dio vuelta, ofreciendo sus nalgas al chico que se la mamaba, y comenzó a mamársela al que la estaba penetrando anteriormente.
    
    Mi padre siempre hablaba mal de mi madre, diciendo que era una fácil. Esa noche lo comprobé. La verdad, no entendía por qué mis padres no se separaban. Llegué a pensar que a mi padre le gustaba que le pusieran los cuernos, pero al verlos pelear, me hacía dudar de eso.
    
    Tiempo después, las cosas se complicaron aún más cuando descubrimos que mi madre estaba embarazada. La noticia me dejó en shock y a mi padre también, pero lo que vino después fue aún más sorprendente y perturbador.
    
    El día que supimos del embarazo, por la noche, mis padres se estaban gritando en su habitación. Mi padre le gritaba: — ¿De quién es ese niño, Dinora? ¡Tú y yo tenemos meses que no nos acostamos!
    
    Mi madre le respondía: — ¿De quién es? No lo sé. Puede ser de tu mejor amigo, de tu primo, de tu doctor, hasta de tu estilista el transexual. Eres una puta desgraciada. Maldita la hora que decidí casarme contigo.
    
    Mi Madre, furiosa, le gritaba: — ¡Pues si no te gusta, lárgate, infeliz! Pero te quitaré hasta el último centavo.
    
    Mi Padre, respondía: — ¿Sin mí no eres nadie?
    
    —-¿Eso crees?, cuando yo quiera y en el momento que sea encuentro a un pendejo que me mantenga y me de su dinero, a cambio de que me la meta por el culo? No me ...
    ... haces falta.
    
    Mi hermana se puso del lado de mi padre y se terminó metiendo en la pelea, señalando y acusando a nuestra madre. — ¡Eres tú la que está destrozando la familia! —gritó Sandra.
    
    Mi madre, con enojo, le gritó: — ¡Cállate, tú! No te metas.
    
    Mi hermana, desafiante, le dijo: — ¡Eres una golfa, madre! ¡Sí, lo soy! Pregúntale a tu novio cómo disfruto entre mis piernas —respondió mi madre.
    
    — ¿Qué crees que hacíamos cuando venía a buscarte y no llegabas de tus prácticas? —continuó diciendo mi madre.
    
    Mi hermana casi se le lanza encima, pero mi padre la detuvo. Mi padre tomó algo de ropa y se subió al carro. Detrás de él, salió mi hermana con una mochila llena de ropa. — ¿A dónde vas? —le pregunté.
    
    — Lejos de esa loca —me dijo mi hermana.
    
    Así que se marcharon los dos. Yo me quedé con mi madre. Traté de ver que estuviera bien, pero la vi hasta feliz. — Déjalos que se larguen, hijo. No los necesitamos. Estamos mejor solos —me dijo mi madre con una sonrisa.
    
    Pasaron los meses y mi madre continuó con su comportamiento ninfómana. Llevaba a casa hombres o salía con ellos, pero yo solo la cuidaba, evitando que bebiera, fumara o consumiera alguna otra sustancia por su embarazo. Llegué a sorprenderme de cómo me hacía caso. Cuando el embarazo comenzó a notarse más, dejó de salir tan seguido, aunque sus amantes seguían visitándola.
    
    Una tarde, se había quedado de ver con una amiga, así que desde temprano tomó su camioneta y salió. Cuando regresó por la tarde, no ...
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