1. Un jefe con un secreto (I)


    Fecha: 20/10/2026, Categorías: Gays Autor: ShatteredGlassW, Fuente: CuentoRelatos

    ... vacía.
    
    –¿Y esto? –preguntó con el corazón latiendo dolorosamente en sus oídos y en su garganta.
    
    –Órdenes del jefe. Te espera en su despacho –respondió Marina sonriente–. Al parecer ayer fue muy bien, enhorabuena.
    
    Con las rodillas temblorosas llamó a la puerta del despacho de Diego, entrando en cuanto recibió respuesta. Su jefe permanecía en silencio, contemplando el ordenador ensimismado.
    
    –¡Ah, Sebas! Perfecto. Por fin tenemos una fecha definitiva para la reunión con Wang, y nuestro equipo de expansión nos ha remitido dos nuevos terrenos que tienen buenas perspectivas sobre el papel. Ampliaríamos mucho nuestro radio de cobertura si podemos adquirirlos a buen precio.
    
    –¿Dónde están mis cosas, señor? –preguntó con un hilo de voz.
    
    –En tu nuevo despacho. Trabajarás en el despacho anexo al mío, y tendrás derecho a tu propio asistente. Te sugiero que elijas a Marina, es una empleada muy capaz y ya está acostumbrada a sustituirte, será fácil formarla. Y por supuesto, hay que hablar del aumento de sueldo que te ganaste ayer.
    
    –¿No estoy despedido, señor? –preguntó atónito–. Pensé que, después de lo de…
    
    Su voz murió al tiempo que un intenso rubor cubría sus mejillas. Diego suspiró y levantándose de su escritorio cerró la puerta del despacho con pestillo. La desbocada imaginación de Sebas entró en acción, pasando por su cerebro cientos de posibles y eróticos escenarios que se vinieron abajo en cuanto Diego volvió a sentarse detrás de su escritorio. En contra de su ...
    ... costumbre, cogió un trozo de papel entre sus dedos y comenzó a doblarlo una y otra vez mientras mantenía la mirada baja.
    
    –Lo que viste pertenece al terreno personal. Admito que no… Admito que no es algo que me guste que sepa mi empleado, pero eres una pieza muy valiosa en mi empresa como para dejarla ir por algo así.
    
    –La verdad es que fue un poco… impactante. No sabía que te gustase dominar y eso, pero supongo que te pega.
    
    –¿El qué? ¿Qué dices? –replicó extrañado dejando una grulla de origami sobre la mesa–. Creo que lo has entendido al revés, todo eso es… mío, lo uso conmigo.
    
    –¿Me estás diciendo –comenzó a decir mientras intentaba controlar su rebelde entrepierna, que empezaba a despertar de forma más que visible–, que tú eres el…?
    
    Diego no respondió de inmediato, ocultando la cara detrás de sus manos. El reloj de oro se deslizó por su muñeca y Sebas pudo ver la marca rojiza de unas esposas en su muñeca, un roce discreto que bien podía pasar por el roce contra la correa de oro del costoso reloj. Con los ojos como platos reevaluó todo lo que sabía de su jefe. Percatándose de su sorpresa y su confusión Diego suspiró y cogió otro trozo de papel.
    
    –No creo que lo entiendas, pero bueno, cartas sobre la mesa. Sí, soy el sumiso, el pasivo o como quiera que lo llames. Antes de las reuniones y los eventos vitales me gusta ser dominado y sometido, y tenía un gran acuerdo con un amigo, pero la última sesión se nos fue de las manos y de ahí que estuviese tan machacado. ...
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