1. Memorias de peluquería 4


    Fecha: 21/10/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: El Negro, Fuente: TodoRelatos

    ... adentro y yo meterla en esa concha calentísima, pero no podíamos. De alguna forma, con frotarnos piel a piel, logramos llegar al orgasmo: mi verga la bañó de leche y su concha quedó satisfecha.
    
    Descansamos unos minutos, nos limpiamos como pudimos y volvimos al boliche abrazados. Era nuestro primer polvo, pero no el último.
    
    Apenas entramos, aparecieron mi hermana y sus amigas, preguntando dónde habíamos estado ya que no nos encontraban en el boliche, mentimos y tratamos de convencerlas.
    
    Al volver a casa, Paula se sentó adelante y las demás atrás, creo que algo sospechaban.
    
    Días más tarde, llegaron los padres de Paula y alquilaron un departamento funcional, también llamado mono ambiente: un espacio mediano casi un garaje que tenía un baño separado de otra habitación donde podía ubicarse una cocina, una cama y una mesa con algunas sillas. El fin de semana, mientras papá Arteche, hacia arreglos necesarios para que se instalara su hija, mi hermana y yo la ayudamos a mudarse, antes que sus amigas conociesen el lugar.
    
    Mis padres invitaron a los Arteche (mamá, papá e hija) a compartir un almuerzo. Mamá Arteche y su hija hacían las compras necesarias para tornar el lugar habitable a pedido de Paula, y papá Arteche instalaba un placard, estanterías para los libros y las luces necesarias para estudiar tranquilamente.
    
    Siendo domingo por la tarde, los padres de Paula se despidieron y partieron rumbo a su casa, dejando a Paula casi instalada, solo faltaban algunas ...
    ... cosas que habían quedado embaladas en la pensión, algo de ropa y algunos libros.
    
    Paula decidió tomarse el lunes libre, para completar su instalación. Mi hermana tenía que presentarse en clases, por lo que me encargó que completáramos el traslado. Llegué en el horario previsto, 9 de la mañana, pero Paula (agotada por el trabajo), se había quedado dormida. Somnolienta, me abrió la puerta, en pijama. Se fue a cambiar al baño y volvió ataviada con ropas cómodas, de entrecasa, para acarrear cajas y algún bolso.
    
    Paula: vamos Ale, tengo hasta las 11 para retirar todo y liberar la habitación de la pensión.
    
    Asentí, mientras la observaba; una remera celeste gastada (casi transparente), un jogging que ya necesitaba recambio y, zapatillas deportivas, los rulos despeinados y ausencia total de maquillaje. Nos subimos al auto y partimos camino a la pensión, al llegar cargamos todo y volvimos a su nuevo hogar. Cerca del mediodía, el calor empezaba a apretar y el sudor marcaba figuras en ambos: descargamos todo y empezamos a distribuir cada cosa en su lugar.
    
    Eran casi las 13 horas cuando terminamos la distribución, Nos sentamos en la cama a compartir un cigarrillo y una cerveza fría, estábamos rendidos.
    
    Paula: menos mal que estabas libre, sino no hubiese podido terminar con todo.
    
    Alejo: Para eso estamos, para darnos una mano cuando nos necesitan.
    
    Paula: ¿me darías una mano? Más me gustarían las dos, ja ja ja.
    
    Alejo: no tientes…
    
    Paula: así toda transpirada, no tiento a ...
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