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Memorias de peluquería 4
Fecha: 21/10/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: El Negro, Fuente: TodoRelatos
... profundo como podía. Ella gemía, hasta casi gritar con los embates. Las sacudidas eran violentas, sin nada de dulzura, desesperados por completar aquello que no pudimos completar en el auto. Paula: cógeme a lo bruto, fuerte, haceme acabar. Casi con un grito furioso le dije: Alejo: Paula Arteche, te voy a llenar la concha de leche!!! Paula: no papito, lléname el culo de leche!! Se movió cuando ya me palpitaba la verga y acomodándose apenas, hizo que me descargara en la raja del culo, embarrándola de leche. Tensó su cuerpo y apoderándose de mi boca me besó de modo muy profundo mientras parecía mearse y descargaba fluidos en un orgasmo brutal. Paula: ¡¡por Dios!! ¡¡Cuánto hacía que no acababa así!! Alejo: te measte en la acabada Paula: sos muy verde, es una acabada de mujeres, nosotras también eyaculamos si el polvo es bueno. No lo hacemos muy seguido, pero lo hacemos. Alejo: ¿es un halago? Paula: no, es una satisfacción personal, no importa tamaño ni tiempo. Alejo: si te garcho de nuevo… Paula: no sé si volverá a pasar Nos quedamos rendidos en la cama, reponiéndonos de un polvo inolvidable, al menos para mí. Alejo: habrá que repetirlo para ver si pasa otra vez. Paula: Esto fue un desahogo, no creo que pase en algún tiempo La miré incrédulo, me decía que así acababa cada tanto y no me daba crédito alguno. Desnuda, se encaminó al baño, a sacarse el sudor y la leche que escurría entre sus piernas, mientras yo me quedé ...
... tendido en la cama pensando en lo que había pasado. Jamás una hembra me había empapado con su acabada, mi primer squirt… Después de ducharse volvió desnuda a la cama, se acomodó a mi lado y se durmió, con respiración acompasada, recomponiéndose. Estuve un buen rato a su lado, jugando con su piel, acariciándola, pasando mis manos por sus tetas y culo, pero sin lograr que volviese a encenderse. Me levanté y me duche yo también. Desnudo me acosté a su lado tras un baño reparador, me dormí junto a ella. Eran cerca de las 5 de la tarde cuando unos golpes en la puerta nos despertaron. Una de sus amigas había llegado al departamento. Paula: vestite, que vino alguien Alejo: que ganas de molestar… Paula: volvé esta noche, pero ahora no podemos seguir Me puse la ropa como pude, ella también y algunos minutos después, otra de las compañeras de estudio entraba al departamento. Nos miró a ambos, miró la cama revuelta y sin una pizca de vergüenza nos dijo: “la próxima vez, avisen así no interrumpo un polvo”. Se sentó en una de las sillas y con aire de suficiencia, como quien se sabe todo al respecto nos mandó una frase terminante: “Garchen todo lo que quieran, pero usen forros y pastillas para que no quedes embarazada Paula, es un pendejo y hay que enseñarle mucho todavía, vos sabés” Quedé de piedra, según parecía ella sabía mucho de Paula y la aconsejaba desde la experiencia. Era Patricia, otra pampeana, y la conocerán en breve, es una promesa. Espero sus ...