1. El manoseador por fin me hizo suya


    Fecha: 21/10/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: vale18teen, Fuente: CuentoRelatos

    ... el chorrito. No podía dejar de jadear,
    
    Subió hacia mi cuello y fue una sensación celestial. Sentir esa boca en mi cuello, su peso sobre mí, su olor.
    
    Su boca se posó en la mía. Lo besé apasionadamente, abrí la boca y dejé que su lengua entrara hasta el fondo y le regresé lo mismo. Era una lucha por ver que lengua entraba más en la boca del otro. Mis brazos lo rodeaban sentía su cabeza, su cuello. Comencé a bajar mis manos y recorrí su espalada, toqué sus nalgas. Cada caricia que le hacía era algo indescriptible, era el primer cuerpo de hombre que sentía de esa manera. Logre sentir su verga durísima entre mis piernas la podía apretar con mis muslos.
    
    Después de besarnos apasionadamente sentí como se paró y de repente me dijo:
    
    MI niña hermosa, quiero que abras la boca. Yo obedecí. Me imaginaba lo que sucedería y francamente lo deseaba muchísimo. Empecé a notar un olor ligeramente acido, pero muy rico, era un olor muy peculiar. Yo tenía mi boca abierta y sentí algo que empezó a recorrer mis labios, como si estuviera pintándomelos con algún tipo de labial. Yo sabía que no era un labial, saqué más la lengua y una gotita cayó en ella. La saboreé y fue un sabor tan exquisito, tan particular. Ya no pude aguantarme y le tomé la verga con las manos, aun con los ojos vendados, la llevé a mi boca y metí la cabeza. La empecé a chupar como si fuera una paleta, pero él me dijo que solo la recorriera con la lengua, aun no era tiempo de mamarla completa.
    
    Me quité la venda de los ...
    ... ojos. Lo miré fijamente y me puse de pie. Él se quedó un poco desconcertado. Yo solo lo empujé hacia el sillón, quedó sentado con esa verga bien dura y parada totalmente frente a mí. Yo me puse de rodillas en la alfombra, recargue mis codos en sus muslos, sujeté su virilidad con mi mano derecha mientras que con la izquierda le acariciaba el pecho y sin dejar de mirarlo saque la puntita de mi lengua y la dejé jugar en su escroto mientras que mi mano lo empezaba a masturbar lentamente. Recorrí cada centímetro de sus testículos sin quitarle los ojos de encima.
    
    El solo jadeaba lento, respiraba profundo y no podía dejar de verme. Fui subiendo poco a poco mi lengua llenando mis papilas gustativas de esa virilidad que se antojaba eterna. Fui llevando mi boca por cada centímetro de su pene. Desde la base hasta la cabeza. Sentía el temblor de sus piernas. Sin darle tiempo a nada engullí todo su miembro hasta donde me cupo, por un momento sentí el reflejo de arquear, pero lo controlé. Empecé a subir y bajar mi cabeza hasta donde me era cómodo. Yo estaba hipnotizada haciéndolo. Descubrí en ese momento que amaba tener un pene en mi boca. Sentir su calor, su grosor, sentir ese juguito que le empieza a salir que sabe a gloria. Sentirlo palpitante.
    
    Sin saber cómo, él me tomó de mis mejillas, me miró fijamente y me jaló hacia arriba. Quedé montada sobre sus piernas. Podía sentir su miembro sobre mi pubis, pareciera que se abrazaban. Mis pezones rosaban su pecho. Ambos temblábamos, pero ...
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