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Brillando en Tacones: La Metamorfosis de Esteban
Fecha: 23/10/2026, Categorías: Transexuales Autor: AnaisBelland, Fuente: TodoRelatos
Capítulo 1: Reflejo Era domingo. Esteban caminaba apurado, los zapatos golpeando el pavimento con el ritmo de la ansiedad. El lunes lo esperaba con una presentación crucial. El tipo de reunión que podría significar un ascenso... o el principio del olvido. Y su corte de cabello, francamente, era un desastre. Buscó su peluquería de siempre: cerrada. La segunda: lo mismo. La tercera: un cartel decía “Vacaciones hasta el 15”. Giró por una calle que normalmente evitaba. Más bohemia, más… excéntrica. Y entonces la vio. Una vitrina brillante, rodeada de flores artificiales, letras cursivas en dorado, y un cartel: “Eli – Estudio de Belleza Integral” Para quien se atreve a verse distinto. Esteban titubeó. Luego tragó saliva. —Es solo un corte de pelo —se dijo. Y entró. El lugar era distinto a todo lo que conocía. Velas aromáticas. Espejos enmarcados en oro falso. Música suave, como una mezcla de chill y vals antiguo. Todo brillaba. Pero no de forma vulgar: era teatral, como un escenario que esperaba a su protagonista. —Bienvenido, Esteban —dijo una voz cálida, desde detrás de una cortina de encaje blanco. Y aparecióEli. Alta. Espalda erguida. Un rostro difícil de definir: ni joven ni vieja. Perfectamente maquillada. Pelo rojo oscuro, recogido en un moño que parecía suspendido en el aire. Vestía de negro brillante, como vinilo de lujo, con un cinturón de terciopelo fucsia. —¿Cómo sabe mi nombre? —preguntó él. —Ah, querido… los nombres se sienten. ...
... Siéntate. Yo me encargo de ti. Se dejó caer en la butaca. Eli no hablaba de cortes. Hablaba de liberar. De afinar. —Tu cuello… escondido por miedo. Tus ojos… tapados por el peso. Vamos a dejar que la luz entre, ¿te parece? Esteban no respondió. Pero no podía apartar la mirada de sus ojos. Las tijeras danzaban como si cortaran algo más que cabello. —Listo —susurró Eli. Y lo giró lentamente hacia el espejo. Esteban se vio. Y no se reconoció del todo. Era él, sí. Pero algo… algo flotaba. El rostro estaba despejado, fresco, suave. Las patillas marcaban los pómulos. El cuello se alargaba. Había algo...atractivo. Inesperadamente atractivo. Por un segundo se sintió casi guapo. Y entonces, por primera vez,la escuchó: “O-M-G babe... nos vemos soooo cute así. Como que nacimos para brillar, no crees?” Parpadeó. Se giró. Eli seguía sonriendo. Pero no había hablado. —¿Dijiste algo? —Nada que no supieras ya, cariño. Pagó. No recordaba haber dicho cuánto costaría. El ticket decía solo: “Corte con intención”. Eli lo acompañó a la puerta. Antes de salir, le susurró: —Si te cruzas con algo que brille... míralo dos veces. Esteban rió incómodo. Salió. Caminaba de vuelta a casa. El viento le movía el nuevo corte. Se sentía... liviano. Pasó frente a una tienda cerrada, y allí, en una vitrina, estaban: Un par de tacones transparentes, de vértigo, con plataforma transparente. Altísimos. De apariencia imposible. Y la voz volvió. Suave, vibrante, ...