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Brillando en Tacones: La Metamorfosis de Esteban
Fecha: 23/10/2026, Categorías: Transexuales Autor: AnaisBelland, Fuente: TodoRelatos
... vez eso? Amor, pareces un contador sin alma... ¿Y si probamos algo más pegadito? Un colorcito. Mmmm… ¿imaginas unos jeans apretados que digan "mírame" sin pedir permiso? Se vistió igual. Pero se sintió disfrazado. En el metro, el murmullo de la voz no se detuvo. Era un ronroneo constante, una crítica juguetona: Primero fue una mujer con uñas larguísimas, nude con glitter en la punta. La voz interna suspiró: —¡Uñas de diosa! ¡Imagínanos con esas, agarrando un vasito con hielo! Ay, se verían divinas tocando teclas... o piel. Después, un hombre guapo, alto, con barba bien delineada, se le paró cerca. Esteban sintió el pulso acelerarse. Y la voz susurró: —Ese papi nos mira, ¿lo sientes? Podrías pestañearle lento. Solo una vez. No dolería. Te aseguro que le encantaría verte de rosado. Y al salir del vagón, una pantalla mostraba una modelo con curvas imposibles, falda ultra corta, labios como cerezas y una sonrisa boba. —Podríamos ser ella —dijo la voz, arrastrando las sílabas como caramelo derretido—. Si tan solo te dejaras llevar... solo un poquito más. Esteban llegó a la oficina alterado, descompuesto. Los saludos de los colegas eran murmullos lejanos. Entró a la sala de reuniones. Lo esperaban seis hombres. Él se sentó. Abrió el notebook. Comenzó a hablar. Pero la voz… —Imagínate de rodillas, cariño... toda brillante, toda rendida, con esa boquita abierta esperando atención. ¿No crees que serías taaaan útil así, toda entregadita, babe? Uff, ...
... esos hombres te mirarían y pensarían: “esa sí sabe lo que vale una sonrisa... ” —¡Basta! —pensó con fuerza. Pero no había escapatoria. La voz lo rodeaba, le acariciaba el pensamiento, lo empujaba a imaginar, a desear, a traicionarse. —Míralos... con esas corbatas serias, con esos relojes grandes... ¿te imaginas bajando uno de esos cierres, solo para ver qué tan grande es su poder real? Esteban sudaba. Hablaba de cifras y cronogramas. Pero su mente era una pasarela erótica. Y en ella, desfilaba con falda lápiz, pestañas XL, labios de cereza. Uno de los hombres, un ejecutivo joven de mandíbula firme llamado Rodrigo, lo miró con atención. Demasiada. Esteban lo conocía de antes, habían coincidido en reuniones menores, pero jamás con esa intensidad en la mirada. La voz interna se avivó al instante, relamiéndose con lujuria: —Ay bebé… Rodrigo está tragándote con los ojos. Y tú aquí, con ese trajecito aburrido. ¿No quisieras que viera lo que hay debajo? Imagínate, una blusita rosada, sin sostén… ¡zas! Lo tendrías babeando en un segundo. Mmmm… —Ese sí que te vio, muñeca... —susurró la voz—. Hazte la inocente. Baja los ojitos. Muérdete un labio. Dile con el cuerpo: “hazme tuya, rodri”. Y lo hizo. Sin pensarlo. Se mordió el labio, bajó un segundo la mirada. Rodrigo entrecerró los ojos. ¿Lo notó? ¿O fue imaginación? —Sí, eso... así se empieza, boba. Así se consigue TODO. Esteban trastabilló. Cambió de tema bruscamente. Nadie dijo nada. Continuaron. Lo ...