1. Consolándome con mis compañeros de estudios (3 - final)


    Fecha: 26/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Daniela, Fuente: CuentoRelatos

    En la sala estaban mis tres jóvenes amantes, charlaban animados cuando yo salí de la recámara, me ofrecieron un trago más y me senté junto a ellos, yo seguía emocionada, ya me habían cogido los tres.
    
    Martín seguía mirando su reloj insistentemente, hasta que cerca de las 9:30 pm sonó el timbre de la puerta, yo me sorprendí pues pensaba que estaría sola para ellos y no pensé en otras personas, esto me inquietó; Mar abrió la puerta y les franqueó la entrada a dos tipos, no tan jóvenes como mis compañeros, más bien entre los 30 años, y bueno, para mi modo de ver no mal parecidos pero burdos y corpulentos como si se dedicaran al trabajo rudo. Sin querer recordé a don Javier, a quien Mario pensaba entregarme.
    
    Saludaron a todos incluida yo y siguieron con Martín rumbo a la cocina, allí estuvieron hablando brevemente, no los escuché por la música, y dejé de darle importancia para seguir charlando con Víctor y Adrián… Se apareció mi amante y sirvió dos vasos de licor y me llamó:
    
    ―Daniela, ven por favor… ―me levanté y lo seguí a la cocina.
    
    Allí estaban los dos tipos de pie en la barra, les dio las bebidas y me presentó con ellos:
    
    ―Muchachos, ella es Daniela… ―los dos tipos me barrieron el cuerpo, mirándome con lujuria, me saludaron y sentí sus manos ásperas, se llamaban Felipe y Ramiro.
    
    ―¡Pues si que esta guapa!… ―dijo el primero.
    
    ―¡Y buenísima!… ―comento también Ramiro al tiempo que se me quedaba mirando.
    
    ―Entonces, ¿estamos en el trato?… ―les preguntó ...
    ... Martín.
    
    ―De acuerdo ―dijo Felipe, ―$1,500.00 cada uno, pero tiene que aflojar todo.
    
    ―¡Claro que harán con ella lo que se les venga en ganas!, hace rato me estaba suplicando que se la metiera por atrás… ―dijo dándome una nalgadita.― Ella es casada y el pendejo de su marido no la llena como es debido, así que anda urgida por una buena verga, ¿verdad mi reina?…
    
    Hasta entonces comprendí lo que allí pasaba, Martín me estaba vendiendo a esos tipos… Me estremecí involuntariamente y solamente sonreí nerviosa.
    
    ―Pues si es casada, mejor, a mí me gustan las que son bien putonas… ―dijo Ramiro y al hacerlo se me acercó y me acarició descaradamente las pompas.
    
    ―Pues no se diga más… ―dijo Marín, empujándome suavemente del hombro hacía ellos.
    
    ―Aquí están la lana… ―dijo Felipe― pero trae la botella para brindar con esta belleza, ¿verdad mamacita?…
    
    ―Para brindar por su debut como piruja… ―completó Ramiro quien ya me había levantado el vestido y me metía la mano entre las nalgas.
    
    Se sirvieron un trago cada uno y me ofrecieron uno a mí…
    
    ―¿Qué onda compadre, cómo nos la vamos a coger?, ¿uno a uno o le damos los dos al mismo tiempo?…
    
    ―Primero de a uno y luego la hacemos sándwich, ¿qué te parece?…
    
    ―Por mi está bien, pero, ¿y ella?… ―dijo Ramiro.
    
    ―A esta hija de la chingada, le encanta la verga, ya escuchaste a su padrote, ¿no?…
    
    ―Eso si… Oye, ¡pero está bien rica, tiene las nalgas y las piernas bien duritas!…
    
    Ramiro ya se había sentado y yo de pie a su lado seguía ...
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