1. Consolándome con mis compañeros de estudios (3 - final)


    Fecha: 26/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Daniela, Fuente: CuentoRelatos

    ... siendo acariciada por su mano en mis nalgas y en mis muslos, Felipe también se levantó y fue hacía mí, me atrajo y me apretó el culo con dureza al tiempo que me besaba metiéndome su lengua impúdicamente, mientras una de sus manos atrapó una de mis tetas, yo le correspondí lujuriosa manteniendo el beso y repasando mi lengua en la suya, mientras tanto Ramiro se puso de pie junto a mí y me agarro también el culo y me lo masajeó riquísimo; yo estaba media ebria y gemí inconscientemente revelándoles mi naturaleza de hembra caliente.
    
    Separándose un instante de mí, ambos se sacaron sus trancas que para mí complacencia estaban muy grandes, creo que más que la de Martín, olían a sudor y a rancio, pero eso me provocó mucho más deseo por ser la putona que ambos esperaban. La verga de Ramiro era prieta y recta, gorda y cabezona con gruesas venas, la de Felipe era igual o más gorda pero tenía cierta curvatura hacía arriba; me empujaron hacia abajo y me dieron a mamar ambos toletes que de inmediato se perlaron de mi saliva. Me sabían entre salado y ácido pero me gustó el sabor de ambos y se las seguí chupando con gusto alternadamente:
    
    ―Oigan chavos, ¡vengan a ver como traga verga su amiga!… ―dijo uno de ellos y eso me valió madres que me vieran era parte de mi gusto.
    
    Por supuesto que me vieron, con ambos garrotes en la boca y mamé con más gusto esas gordas vergas.
    
    ―Ya pinche compadre, yo ya estoy más que caliente, ya me la quiero coger…
    
    ―Pues no sea usted pendejo, compadre, ...
    ... y éntrele al recalentado ―rio el otro.
    
    Yo me puse de pie frente a los dos, miré hacia mis compañeros y me sentí algo extraña. Primero fue Ramiro, mal y bien para mí ya que era el más depravado de los dos, y me decía cada majadería; así que tomándome de la mano preguntó por la recámara y me llevó apresuradamente con él. Tan solo al cerrar la puerta me aventó a la cama, me abrió las piernas y me quitó de un tirón la tanga, me abrió de los muslos y me chupó la panocha que aún reservaba muestras de semen de mis compañeros.
    
    Tan solo en unos dos minutos, me hizo suspirar y gemir, era un experto y me atacó directamente el clítoris.
    
    ―Ponte de pie cabrona y encuérate… Mejor solo quítate el vestido, me gusta cogerme a las putas con las medias puestas ―yo le obedecí y él se desnudó también.
    
    Tenía un cuerpo duro, musculoso y cubierto de mucho vello, me subí a la cama y abriéndome de piernas le mostré mi raja mojada, Ramiro ya desnudo se subió en mí y empezó a meterme la verga; ¡ese bruto era una delicia!, me la metía y sacaba con fuerza, su garrote me envainaba y me hacía gemir a cada empujón; me la sacaba hasta su gorda cabeza y me la empujaba de golpe, llegándome al fondo de mi bollito. Me acariciaba con sus manazas ásperas, me besaba el cuello y me chupaba las tetas con fuerza, y sus manos bajaron y me apretaron las nalgas haciéndome sufrir un poco; eso sí, con un rosario de majaderías que me encantaban.
    
    Estaba dispuesta a ganarme hasta el último quinto que había pagado ...
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