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Consolándome con mis compañeros de estudios (3 - final)
Fecha: 26/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Daniela, Fuente: CuentoRelatos
... por mí, así que lo abracé y me le entregué. Abrí más mis tersos muslos y le subí las piernas a la cadera para que sus metidas fueran mas hondas al mismo tiempo yo movía mis ancas extasiada al sentirme poseída por ese bruto; me atacaba con gusto y yo me le entregaba igual, de grito en grito me gozó como se le dio la gana. Sudábamos abundantemente bañándome en su sudor y en su olor a macho que lejos de serme desagradable me estaba gustando. Me sacó la verga y me volteó con decisión, sin pedírmelo siquiera, me nalgueó con fuerza hasta ponérmelas enrojecidas. Entonces ensalivándome el ano me la metió de un golpe, mi culito se distendió al máximo provocándome dolor, y grité suavemente… Sus arremetidas eran brutales, que hasta me hizo recordarle a su mamacita a cada empellón que me daba, y es que hasta me levantaba de la cama. Me gozaba como si nunca hubiera probado un culo como el mío; bueno, quiero decir que con una chava tan culona como yo. Me la metía y me la sacaba con fuerza, diciéndome todo tipo de vulgaridades y que tanto nos encantan a las rameras como a ésta su servidora. Se acomodó de rodillas detrás de mí y estando yo completamente abierta del canal que me separa las nalgas, que me temblaban, (en parte por sus embestidas y en parte por las nalgadas que me seguía propinando), mi culito se aflojó con este tratamiento y empecé a gozar de lo lindo. ―¡Muérdeme la verga, hija de tu puta madre!… ―intenté levantarme para complacerlo, pero me retuvo con una fuerte ...
... nalgada…― ¡Con la boca no, pendeja, con el culo, cabrona!… ―así fue como le regalé varios apretones en la verga usando solo mi culo. Me jalaba de los cabellos como tratándome de yegua, y yo disfrutaba; al cabo de unos minutos me la sacó y me hizo mamársela de nuevo, yo con gusto acepté, aun cuando tenía residuos de excremento. Enseguida me la metió otra vez en el culo, hasta quedarse allí moviéndose intensamente, hasta derramar su abundante esperma en mi recto, me la sacó y de inmediato sentí que el ano me ardió, prácticamente me lo había ensanchado y yo lo disfruté como una perra. Se puso el pantalón mientras yo lo veía recostada bocabajo recuperándome, salió de la recamara dejándome allí tirada… Entró entonces Felipe, me miró y se empezó a desnudar. ―¿Qué tal te gozó mi compadre?… me dijo riendo. ―Muy rico, muy sabroso… ―le contesté suavecito. Se acostó a mi lado y acariciando mi espalda me dijo: ―Pues yo te voy a coger mejor, mi vida… ―sus labios se posaron en mi nuca, y siguió por la espalda hasta mis nalgotas enrojecidas por las nalgadas que me había dado Ramiro. Me las besaba y acariciaba, entonces se subió en mí y me pasó su gruesa y caliente verga entre las pompas, luego me dio la vuelta y encimándose me puso su fierro entre mis tetas; me lo frotó entre ellas y sentí toda su enormidad. Después me la puso en la boca y se la mamé con gusto, a pesar de que no la tenía tan limpia, pero eso me encantaba. Este tipo era bastante atractivo, no guapo, más bien ...