1. El terapeuta y el trauma de su paciente


    Fecha: 27/10/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Gays Incesto Autor: pisofshet, Fuente: SexoSinTabues30

    ... cuando te desafían ls creencias más profundas que te han enseñado, pero es verdad. Los niños sienten placer cuando los estimulan ahí, tal como los adultos»
    
    «¿Está diciendo que disfruté cuando abusaron de mí a los 5 años?»
    
    «Todos te han dicho que lo que pasaste con tu padre es lo peor que le puede pasar a un niño, pero cuando eras niño no te habían dicho eso. Ahora que eres adulto llevas años con la idea incorporada de que tienes que decir que eso fue un infierno, pero ¿Por qué habría sido para ti un infierno que tu padre te haya hecho sentir sensaciones de placer?»
    
    Gonzalo me miraba horrorizado. «¿Cómo puedo pensar eso?», se cuestionó a si mismo en un murmuro.
    
    «Lo que te pido es que abras tu mente a la posibilidad», le dije con calma. «En la terapia de resignificación, no estamos reescribiendo la verdad, estamos dando a ciertos recuerdos y experiencias un significado distinto. Está comprobado que el cerebro humano es maleable, y que nuestros recuerdos se ven afectados por la interpretación que les damos. Pero lo primero es ser honestos con lo que de verdad ocurrió y hasta ahora no hay nada que me diga que hayas sufrido en ese tiempo».
    
    Gonzalo se recostó en la butaca, la incredulidad se dibujaba en su rostro. «¿Pero qué clase de monstruo sería yo si pensara que lo que me pasó era normal?»
    
    Yo sonreí. «No hay monstruos aquí, solo seres humanos. Lo que haremos será dar un paso adelante en tu camino de sanación. Ahora, no estoy pidiendo que te guste lo que pasó, ...
    ... sino que lo veas con ojos de niño, con la inocencia que tenias. Aceptando que el placer que sentiste en un inicio no es algo de que avergonzarse.»
    
    «Pero…», empezó a balbucear.
    
    «Solo te estoy pidiendo que lo consideres. Que no te enfoques en lo que la sociedad te ha dicho que debes sentir, sino en lo que realmente sentiste», le expliqué con tanta suavidad que mi propia piel se erizó al escuchar mis palabras.
    
    Gonzalo se tomó un minuto, respirando hondas bocanadas de aire. «¿Y qué sucede si… si empiezo a creer que no era tan malo?»
    
    Gonzalo se sentía desconcertado, la idea de que lo que sucedió con su papá no fuese malo en realidad, era un concepto que jamás hubiese imaginado, pero mi insistencia comenzó a hacerlo dudar»
    
    «Lo que creo, Gonzalo, es que la liberación de la culpa y el estigma son claves en el camino a la paz interior. Al reconocer el placer que sentiste, estás dando espacio a juzgar la situación desde tu punto de vista y no del de la sociedad» Aclaré.
    
    Gonzalo se revolvía en su asiento, la tensión se palpaba en el aire «¿Pero qué clase de persona soy si admito eso?»
    
    «Tú no eres lo que te pasó, Gonzalo. Eres lo que decides ser ahora. Y la verdad es que lo que sentiste no te define. El placer no es malo, es natural. Lo malo fue que te engañaron, que te dijeron que debes verlo como algo horrible.»
    
    «¿Y que hay de cuando me violaba?» Preguntó González con la cara desfigurada por la angustia. «Me dolía y le rogaba que se detuviera. No era placentero. ...
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