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🔥 Sudor, Hormonas... y Marcos (8)
Fecha: 27/10/2026, Categorías: Gays Autor: internauta, Fuente: TodoRelatos
Marcos se obligó a levantarse al cabo de unos minutos. Tenía clase temprano, y quedarse allí empalmado, escuchando en bucle aquel audio donde Raúl le llamaba maricona, perra, sumiso de mierda, solo conseguía que su cabeza diera vueltas. Se duchó rápido, intentando calmarse, aunque el agua fría no logró bajarle del todo la erección. Media hora después estaba desayunando en la cafetería de la facultad, con Álex, su compañero de piso, que estudiaba en el edificio de enfrente. Álex hablaba de un trabajo grupal que tenía que entregar, mientras Marcos removía distraído el café. —¿Estás escuchando? —preguntó Álex, alzando una ceja. —Sí, sí… estoy un poco empanado, perdona —respondió Marcos, intentando sonreír. El móvil de Marcos vibró, la pantalla iluminándose con el nombre de Raúl. Audios. No uno, sino tres, cuatro… hasta seis audios nuevos. Cada uno más largo que el anterior. Marcos tragó saliva. Se le revolvió el estómago, y al mismo tiempo notó cómo se le tensaba el pantalón, esa maldita contradicción que lo estaba volviendo loco. —¿Todo bien? —insistió Álex, fijándose en su cara. —Sí, tío, todo bien. Nada importante —mintió, forzando otra sonrisa. No podía escucharlos allí, delante de Álex. Sabía de sobra que esos audios no serían precisamente educados ni inocentes. Así que, en cuanto Álex terminó su café y se despidió para entrar a clase, Marcos aprovechó la excusa de “ir al baño” para largarse directo al aseo de la planta baja. Se encerró en el ...
... cubículo, respiró hondo, y se puso los cascos. El primer audio empezó suave, casi como una trampa. “¿Qué pasa, maricona? ¿Te crees que me he olvidado de ti? El viernes iremos al cine. Te vienes con nosotros, ¿vale? No me vengas con excusas, ni tonterías. Vas a venir. Y cuando acabe la peli ya veremos qué coño te toca hacer…” Marcos sintió que le temblaba la mano. El siguiente audio era peor: “¿Te crees que después de lo del otro día te voy a dejar tranquilo? No, maricón, no. Tú vas a seguir viniendo cuando yo diga, ¿te enteras? Vas a estar ahí con esa carita de pardillo y vas a obedecer. Porque te pones duro escuchándome, ¿verdad? Dímelo. Aunque no contestes ahora, sé que te corres con esto. El viernes, a las siete, te quiero en el cine.” Marcos tragó saliva con fuerza, apretando las piernas. No pudo evitarlo, se palpó por encima del vaquero. Se estaba poniendo duro, otra vez, en aquel puto baño público, mientras el tercer audio explotaba en su oído: “Voy a sentarme a tu lado en la butaca, maricón, y vas a notar mi rabo duro rozándote todo el rato. Quiero que te retuerzas de ganas, pero no te voy a dejar mamarlo todavía. O sí, quién sabe… igual en el baño del cine. ¿Te imaginas? Con la peli sonando y tú de rodillas, con mis huevos en la cara, tragando POLLA…” Casi se le cae el móvil de las manos. Cerró los ojos, la cabeza le daba vueltas. Y aún quedaban tres audios más. Con el pulgar temblándole, deslizó para escuchar el siguiente. “Marquitos… ¿te ...