1. 🔥 Sudor, Hormonas... y Marcos (8)


    Fecha: 27/10/2026, Categorías: Gays Autor: internauta, Fuente: TodoRelatos

    ... decía “me perteneces”, y él… él se corría. Así de simple.
    
    Con un gemido sordo, trató de soltar un par de goterones preseminales, empapando el bóxer. Temblaba entero. Miró el móvil en la mano, con la pantalla aún encendida, y se mordió los labios.
    
    Sabía que tenía que contestar. Si no lo hacía, Raúl cumpliría la amenaza. Y, jodidamente, una parte de él lo deseaba.
    
    Se quedó así unos segundos, jadeando, con la polla palpitando, la cabeza rota.
    
    “Estoy enfermo”, pensó.
    
    Pero pulsó grabar mensaje igualmente.
    
    “Raúl, yo… vale. Vale, lo siento. No quiero líos, no quiero problemas. Lo que… lo que tú digas, ¿vale? No me hagas nada, por favor. No me amenaces más.”
    
    Lo escuchó antes de enviarlo. Le sonó patético. Le sonó cobarde. Pero era la única forma de calmarle.
    
    Pulsoenviar.
    
    Le temblaron las piernas cuando se puso de pie. El corazón latía como un tambor. Se lavó la cara en el lavabo, intentando bajar la erección, con agua fría, respirando hondo.
    
    No le sirvió de nada. Seguía pensando en Raúl, en ese rabo enorme, oscuro, venoso, que le había rozado la boca la última vez, casi a punto de metérselo, pero no se lo dejaron.
    
    “Me muero de ganas…”, se confesó en silencio.
    
    Cogió su mochila, salió del baño y bajó las escaleras como un zombi. Se sentía sucio, expuesto, como si todo el mundo pudiera leerle la mente.
    
    Al llegar a casa, se tiró en la cama. Sacó el móvil. Raúl no le había respondido aún.
    
    Aguantó cinco minutos. Luego se quitó la ropa, el ...
    ... calzoncillo mojado pegado al glande, y se agarró la polla con rabia.
    
    Se la cascó con violencia, recordando a Raúl llamándole “maricona”, diciéndole que se la metería hasta hacerlo llorar, y la escena de la chica tragando polla sin aire.
    
    Imaginó su propia garganta, destrozada por ese rabo, y se vino en dos minutos, explotando en un espasmo.
    
    Se quedó tumbado, jadeando, con la corrida goteando de su mano.
    
    No había ni terminado de limpiarse cuando sonó otro audio de Raúl.
    
    “Me ha llegado tu audio. Muy bien. Así me gusta, obediente. Escúchame ahora: mañana a la una te quiero en los baños de la facultad. Sí, en el bloque A. No tardes ni un minuto. Si me haces esperar, te juro que te arranco esa boquita de maricón que tienes y te la lleno de corrida hasta que te desmayes. ¿Te ha quedado claro? Respóndeme, perra."
    
    El corazón le dio un vuelco.
    
    Se había corrido hacía treinta segundos, y ya volvía a empalmarse.
    
    “Me estoy volviendo loco”, pensó.
    
    Le temblaba el pulgar cuando le contestó:
    
    “Vale, Raúl. Mañana… a la una. Iré.”
    
    Silencio.
    
    Se limpió rápido con una toalla vieja y se dejó caer de espaldas en la cama, mirando el techo. La polla seguía dura. Tenía el cuerpo ardiendo. No entendía nada.
    
    “Soy un puto enfermo”, se repitió.
    
    Pero la idea de encontrarse a Raúl, de rodillas, de probar por fin ese rabo que le obsesionaba desde el primer día… le tenía el cerebro incendiado.
    
    No durmió nada esa noche.
    
    Cada vez que cerraba los ojos, veía la polla de Raúl. ...
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