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Las Putas en la casa de un Tío y su Sobrino
Fecha: 27/10/2026, Categorías: Hetero Infidelidad Voyerismo Autor: Yorg77, Fuente: SexoSinTabues30
Los recuerdos de 1992 seguían tan vívidos en mi mente como si apenas hubieran transcurrido unos días. Me llamó Heriberto Méndez, y jamás olvidaré aquel año en que mi vida cambió por completo cuando mi hermano Rodrigo y su esposa Leticia decidieron cruzar la frontera hacia Estados Unidos, dejándome a cargo de su hijo Erick, mi sobrino de 17 años. Recuerdo perfectamente el día que llegó a mi pequeña casa en las afueras de la Ciudad de México. Una casa humilde, con apenas un cuarto, una cocina-comedor y un baño tan estrecho que apenas cabía una persona. No era el lugar ideal para que dos hombres convivieran, menos aún cuando uno de ellos era un adolescente. «¿Dónde voy a dormir?» preguntó Erick esa primera noche, observando con desánimo el espacio reducido. «Tendremos que compartir el cuarto,» respondí, pasando la mano por mi bigote prominente, un gesto que se había vuelto un tic nervioso. «Colgaré una cortina para darnos algo de privacidad.» Erick me miró con esos ojos negros, tan parecidos a los míos, y asintió en silencio. El parecido entre nosotros era innegable—ambos con la misma tez morena y el mismo cabello negro rebelde—pero mientras él, con sus 1.71 metros, tenía esa delgadez atlética propia de la juventud, yo, a mis 32 años y con 1.78 metros, mostraba un cuerpo forjado por años de trabajo duro en el taller mecánico: pecho ancho, brazos fuertes, y ese vello abundante en el abdomen y las axilas que Erick no tardó en señalar como objeto de burla, ...
... llamándome «oso» cada vez que me veía sin camisa. — El primer incidente ocurrió apenas tres semanas después de su llegada. Había salido temprano del taller; Don Gustavo me había dado la tarde libre porque no había mucho trabajo. Al abrir la puerta de nuestra casa, escuché risas y murmullos provenientes de la habitación. Me quedé paralizado en el umbral, escuchando sin querer los sonidos inconfundibles de dos personas en pleno acto íntimo. — Andale, tragatelo todo que tu puedes — exclamó Erick — Ay! pero no me cabe todo en la boca! — respondió una voz femenina — Hasta los guevos Renata! — continuo él. Mirando por la ventana que estaba ligeramente abierta vi a Erick sentado con sus piernas abiertas, mientras que en medio había una chica desnuda, arrodillada frente a él mientras le hacía una mamada…. Tenía una cintura muy linda, y se le veía un culo grande. Andale más profundo! — le dijo Erick mientras la tomaba del cabello y la empujaba más abajo. En el piso había ropa de colegiala… Parecía una chica de prepa, que aun con sus medias altas puestas estaba haciendo alarde de sus dotes para mamar verga. Erick le estaba penetrando la garganta, y ella solo seguía sin parar. Carraspeé sonoramente y golpeé la pared con fuerza. «¡Erick! ¡Estoy en casa!» Los sonidos cesaron abruptamente, seguidos por susurros agitados y el crujido de la cama. Minutos después, la cortina que dividía nuestra habitación se deslizó bruscamente y una joven de cabello largo y oscuro salió ...