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Las Putas en la casa de un Tío y su Sobrino
Fecha: 27/10/2026, Categorías: Hetero Infidelidad Voyerismo Autor: Yorg77, Fuente: SexoSinTabues30
... apresuradamente, evitando mi mirada. «Buenas tardes, señor,» murmuró, prácticamente corriendo hacia la puerta. Erick apareció detrás de ella, apenas cubierto con una sábana enredada en la cintura, el torso desnudo brillando de sudor. «Podrías avisar cuando vayas a llegar temprano,» dijo, con una mezcla de vergüenza y desafío en su voz. «¿Avisar? Esta es mi casa, Erick. Yo no tengo que avisar nada. ¿Quién era esa muchacha?» «Renata,» respondió secamente, «mi novia.» «¿Desde cuándo tienes novia? Apenas llevas tres semanas aquí.» «Desde hace una semana,» contestó, encogiéndose de hombros. «Y no es asunto tuyo.» Me pasé la mano por el rostro, sintiendo la aspereza de mi bigote. «Mira, entiendo que tengas tus necesidades, pero debemos establecer algunas reglas. Esta casa es demasiado pequeña para—» «¿Para qué? ¿Para vivir? Eso díselo a mis padres que me dejaron aquí como si fuera un paquete,» me interrumpió, con la voz cargada de resentimiento. «Tus padres están haciendo un sacrificio para darte un futuro mejor,» le recordé, manteniendo la calma. «Y mientras estés bajo mi techo, vas a respetar ciertas normas. No quiero encontrarme con estas sorpresas.» «Como digas,» murmuró, volviendo a cerrar la cortina. La conversación había terminado, pero sabía que el problema apenas comenzaba. — A medida que pasaban las semanas, la situación se volvía más tensa. Erick no solo no respetaba nuestra precaria privacidad, sino que parecía disfrutar ...
... desafiándome. En menos de seis meses, Renata fue reemplazada por Ximena, luego por Lucía, y finalmente por Fabiana. Cuatro novias diferentes, todas ellas pasando por nuestra pequeña casa como si fuera un hotel. Una tarde particularmente calurosa de mayo, regresé del taller exhausto y sediento. Al entrar, escuché la ducha corriendo. Supuse que Erick se estaba bañando después de su entrenamiento de fútbol. Me dirigí a la cocina, abrí el refrigerador y saqué una cerveza. Estaba dando el primer sorbo cuando la puerta del baño se abrió. Para mi sorpresa, no era Erick quien salió, sino una joven que reconocí como Lucía, la tercera novia de mi sobrino. Llevaba solo una toalla alrededor de su cuerpo, el cabello mojado goteando sobre sus hombros. «¡Señor Méndez!» exclamó, claramente sorprendida. «No sabía que estaba en casa.» Antes de que pudiera responder, Erick apareció detrás de ella, también envuelto en una toalla, con una sonrisa que no hizo ningún esfuerzo por ocultar. «Llegaste temprano,» comentó casualmente. Sentí que la sangre me hervía. «¿Es en serio, Erick? ¿En el baño ahora? ¿Dónde se supone que debo estar en mi propia casa?» Lucía recogió apresuradamente su ropa, que estaba dispersa por el suelo, y se deslizó tras la cortina para vestirse. Erick se quedó allí, mirándome sin un ápice de vergüenza. «¿Cuál es el problema? Tú no estabas. Y cuando estás, haces tanto ruido al entrar que tenemos tiempo de vestirnos,» explicó con una naturalidad que me dejó ...