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CUÑADA EN CASA pt1
Fecha: 27/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
Mi cuñada se separó de su esposo cuando mi esposa y yo estábamos de viaje. Mi esposa siempre ha visto por su familia y, sin dudar, le dijo que se fuera a nuestra casa y se instalara ahí el tiempo que ocupara. Mi esposa estaba muy afectada por lo que estaba viviendo con su hermana. No sé si se proyectó, pero se tornó muy cariñosa y se le notaba más caliente de lo normal. Después de la noticia de la separación de su hermana, tuvimos sexo buenísimo (nos encerramos en el cuarto del hotel unas 8 horas) Y durante todo el resto del viaje fue muy complaciente en lo sexual. Atenta y cariñosa. Al regresar a casa, la casa estaba hecha un desmadre; en la casa estaban mi cuñada y mi suegra. El venir del viaje cansado y encontrar todo así me molestó mucho. Resulta que, como no estaríamos en la ciudad, quienes nos ayudan con la limpieza de la casa, pues no irían a la casa y mi cuñadita no fue para recoger ni un plato. Al llegar, el recibimiento fue muy efusivo; mi cuñada lloraba y nos abrazó dando las gracias. (Pero mi esposa y mi suegra habían notado, mi disgusto). Mi suegra rápido quiso hacer algo y se ofreció a hacer comida para todos. Nos invitó a que subiéramos, a cambiarnos y a descansar. Que ella iría a comprar las cosas faltantes y que Jessica limpiaría la casa mientras tanto. Así que hicimos caso a la suegra; mi esposa y yo subimos al cuarto y ella salió a hacer compras. Subí con mi esposa y me contó todo lo que había pasado el tiempo que no estuvimos. Me pidió ...
... que si su hermana podía quedarse algunas semanas con nosotros. Le dije que estaba bien, pero tendría que compensármelo. Sonrió y me abrazó, nos besamos, le quité la ropa y se puso de rodillas y me empezó a dar sexo oral como pocas veces antes lo había hecho (siempre estamos solos en casa, nunca ponemos seguros a las puertas). Me tenía muy excitado el hecho de saber que en la casa estaban mi suegra y mi cuñada. Liz se veía muy hermosa, con sus grandes caderas y pequeña cintura. La inusual entrega que estaba teniendo de días atrás y en ese momento me tenía con una gran erección. Mi glande apenas y cabía en la boca de mi esposa; con sus dos manitas sujetaba mi pene inflamado, lleno de venas. En su cara podía ver que ella lo estaba disfrutando tanto como yo. Mientras mi esposa estaba hincada. Abren la puerta, era mi cuñada que venía a avisar que la comida ya estaba lista. Nos vio por un momento, se quedó pasmada y luego se fue de prisa dejando la puerta abierta. Liz se detuvo cuando su hermana ya se había ido. Por el ruido que hizo al bajar corriendo. Liz se puso muy nerviosa, se paró y se puso la ropa rápido. Nos cambiamos y bajamos a la cocina. Ahí mi suegra y Jessica estaban algo nerviosas, como temerosas. Al nosotros llegar, se pusieron muy serias. Liz se empezó a reír y se disculpó por qué no cerramos la puerta. En eso todos empezamos a reír y todo se relajó. La comida olía muy bien, abrimos unas botellas de vino y empezamos a comer y platicar. Ya en confianza, ...