1. CUÑADA EN CASA pt1


    Fecha: 27/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... estábamos muy tomados y que su hermana me había dejado muy caliente y me esperaba. ( me recargue en el banco que estaba sentado dejando ver mi pene que se notaba erecto debajo del pantalón de mi pijama, de lado pegado a mi pierna apuntando a ella ) ella volteo a ver y mordió sus labios, puso su mano en mi rodilla y me dijo:
    
    –no se como podré pagarte todo lo qué haces por mi hermana y por mi. Haces mucho por toda la familia. Dime cómo te puedo pagar. ( lentamente empezó a llevar su mano hacia la punta de mi pené)
    
    Yo estaba muy caliente mi respiración ya era profunda algo agitada. Veía su rostro hermoso y pensaba mil cosas. En sus ojos veía a mi esposa, y a sus hijas que fueron mis babys, me veía a mi y había algo más. Ella siempre fue lo prohibido. Eso que nunca imaginé tener.
    
    Veía sus pechos y solo imaginaba chuparlos y conocer su sabor. Fueron instantes que se sintieron eternos.
    
    En eso su mano llegó a mi pene. Lo tomo con gentileza y empezó a masajearlo, se paró de su banco para arrodillarse en el suelo frente a mi, sin soltar mi pene.
    
    En eso mi esposa grita desde el cuarto –ya es tarde ya duérmanse. Eran las 2 de la mañana. Me paré y le di un beso en la frente.
    
    Subí y Liz estaba dormida. Empecé a besar sus hombros y bajar los tirantes de su bata. Recogió su pelo y giró su cabeza ofreciéndome su cuello para besarla. La empecé a tocar y estaba algo mojada, pero yo estaba muy duró. Así que si mucho preámbulo la giré dejándola boca abajo. Mi Liz tiene un culo ...
    ... bien grande y gordo, me monte sobre ella y le empecé a dar. La monte salvajemente, con desesperación y deseo. Daba fuertes gritos cada que la embestía. Y se escuchaba cómo chocaban mis testiculos en sus nalgas. Mordía la almohada y gritaba clavando su cara en ella como intentando no hacer tanto ruido para que su hermana no lo notara o escuchara. Pero era inevitable que nos escuchara.
    
    Siempre vivimos solos y estábamos acostumbrados a hacer ruido y en esta ocasión la estaba tomando con muchas ganas. Después de unos minutos pude sentir como tenía espasmos en las piernas y cómo me apretaba. Se vino un pr de veces pero ya estaba terminada, ya no podía mi hermosa mujer. Le di la vuelta y seguí sobre ella. Le baje los tirantes para descubrir sus pechos y chuparlos. Sus pechos son pequeños con pequeños pezones negros. Nunca me había excitado tanto lamerlos y chupar de sus pechos. Eran los mismos pechos delicados de mi esposa pero yo pensaba en los enormes pechos de mi cuñada. Los mordía y chupaba con entusiasmo, Liz me apretaba la cabeza jalándome hacia ella. Lo estaba disfrutando mucho. El oírla gemir y pedirme más me termino por hacer venir. Me introduje lo más que pude y terminé dentro de ella. Quedándome ahí dormido sobre mi mujer.
    
    Al día siguiente desperté por que se estaba arreglando para irse. Mientras se arreglaba me dijo lo mucho que le gusto, que el postergar el hacerlo al llegar lo hizo muy especial. Yo sabia que tenía razón y no pero le seguí el juego. Me pidió que ...