1. Compañeros - Capítulo 14: Citas Paralelas


    Fecha: 31/10/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    ... risita jadeante—. Joder, Miguel… ¡¿desde cuándo sabes hacer eso así?!
    
    Miguel se encogió de hombros, fingiendo modestia, aunque por dentro se sentía enormemente orgulloso de sí mismo.
    
    —Tenía un buen recuerdo de mis clases prácticas contigo… —bromeó.
    
    Carlota se rió y negó con la cabeza, recuperando poco a poco la compostura.
    
    —Pues menudas prácticas… —murmuró, mordiéndose el labio. Sus ojos bajaron entonces hacia la entrepierna de Miguel. La evidencia de la excitación de él era más que notable: un bulto prominente deformaba la tela de sus vaqueros oscuros. Carlota arqueó las cejas con intención—. Creo que es mi turno de encargarme de ti, ¿no?
    
    Miguel sintió un escalofrío anticipatorio cuando Carlota llevó sus manos a su pecho y comenzó a bajar las palmas lentamente, deslizando los dedos por los botones de su camisa.
    
    —Déjame —dijo él de pronto, cubriendo con su mano las de ella para detenerla un momento.
    
    Carlota lo miró, un poco confundida.
    
    —Hoy te dije que mando yo, ¿recuerdas? —añadió Miguel con media sonrisa segura, sorprendiéndose otra vez de su propia audacia—. Quiero… quiero follarte, Carlota. Ahora mismo.
    
    A Carlota se le encendieron las mejillas y sonrió ampliamente, asintiendo.
    
    —Pues hazlo —susurró, clavando su mirada en la de él con deseo.
    
    Miguel sintió que algo casi le rugía dentro del pecho. Dejó de apoyarse en la pared y llevó las manos a su propia camisa, desabrochando los botones rápido. Se quitó la camisa y la dejó caer al suelo, ...
    ... quedándose con la camiseta interior blanca ajustada que llevaba debajo, que marcaba ligeramente su torso. Carlota aprovechó para deshacerse del vestido de una vez: se lo terminó de subir y, con un cruce de brazos gracil, se lo pasó por la cabeza. Miguel tuvo que dar un paso atrás para contemplarla.
    
    Carlota se quedó solo con el sujetador haciendo juego con las braguitas negras de encaje, y los tacones todavía puestos. Miguel la recorrió con la mirada, boquiabierto. Tenía el vientre plano con un pequeño piercing en el ombligo que brilló a la luz mortecina. Sus muslos aún temblaban un poco del orgasmo reciente. Arriba, sus pechos llenaban perfectamente las copas de encaje; Miguel pudo ver el leve montículo de sus pezones duros a través de la tela transparente. Era una visión tan excitante que su polla dio un brinco doloroso contra los vaqueros.
    
    —Eres preciosa… —dijo sin pensar, casi en un murmullo reverente.
    
    Carlota sonrió con dulzura al oírlo y avanzó hacia él, decidida a ayudarlo a quitarse el resto. Con dedos hábiles, desabrochó el cinturón de Miguel y bajó la cremallera de sus pantalones. Miguel contuvo el aliento cuando ella metió la mano y rodeó su polla dura por encima del bóxer, apretándola un instante.
    
    —Mmm, la echaba de menos —ronroneó Carlota, dándole un suave masaje a su verga a través de la tela.
    
    —Ah… yo también echaba de menos… esto —admitió Miguel en un jadeo.
    
    Carlota sonrió y tiró de los pantalones de Miguel hacia abajo. Él apoyó una mano en su ...
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