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Compañeros - Capítulo 14: Citas Paralelas
Fecha: 31/10/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... hombro para mantener el equilibrio y se los quitó por completo junto con los zapatos. Quedó en pie solo con los bóxers negros, muy marcados por la erección. Carlota se mordió el labio al ver el volumen. No perdió tiempo: enganchó sus pulgares en la pretina y bajó los calzoncillos lentamente, liberando el pene de Miguel. La polla de Miguel saltó hacia adelante, dura, gruesa, palpitante. La cabeza estaba húmeda con precum, brillando. Carlota suspiró al verlo; aunque ya lo conocía bien, siempre le impresionaba un poco ese contraste entre la personalidad tímida de Miguel y lo bien dotado que estaba. Miguel sintió el aire frío del piso vacío en sus partes íntimas y luego el calor de la mano de Carlota envolviendo su miembro. Cerró los ojos un segundo, disfrutando la sensación de su mano suave deslizándose por toda su longitud lentamente, de la base al glande y de vuelta abajo. —Estás empapado… —susurró ella juguetona, refiriéndose al líquido transparente que humedecía la punta. Miguel solo pudo gemir bajo en respuesta. Abrió los ojos para mirarla y lo que vio casi lo hace correrse ahí mismo: Carlota se puso de rodillas frente a él, manteniendo el contacto visual. Colocó ambas manos en sus muslos, acariciando hacia arriba, y acercó el rostro a su verga. El aliento cálido de Carlota le cosquilleó la punta del glande. —Joder… —masculló Miguel, clavando los dedos en sus propios muslos para controlarse. Carlota sonrió traviesa. Sacó la lengua y lamió con ...
... delicadeza una gota transparente de la punta, saboreándolo. Luego, sin quitarle la vista de encima, besó suavemente el cabezal de su polla, una, dos, tres veces, antes de abrir la boca y metérsela un par de centímetros. Miguel soltó un gruñido ronco, llevando instintivamente una mano al pelo de Carlota. Pero apenas sus dedos rozaron aquellas ondas castañas, él volvió a tomar el control de sí mismo. Acarició su cabeza con ternura en lugar de empujarla. —Carlota… espera —dijo con la voz rasposa. Ella detuvo el avance, mirándolo interrogante con la boca ocupada en torno a él. Miguel sonrió, guiándola con una mano para que se pusiera de pie de nuevo. La ayudó a levantarse y en cuanto la tuvo a su altura, la besó con furia, saboreando en sus labios el ligero gusto salado de su propio líquido. Carlota gimió, sorprendida, pero se entregó al beso apasionado. Sin dejar de besarla, Miguel agarró con firmeza el trasero de Carlota por debajo, levantándola en volandas. Ella soltó un gritito ahogado y rodeó la cintura de Miguel con sus piernas automáticamente. Él la sostuvo contra la pared, sus manos bajo sus muslos desnudos y tersos. La posición hizo que la espalda de Carlota se arqueara y sus pechos quedaran a la altura de la cara de Miguel. Sin dudar, Miguel bajó la cabeza y besó el canal entre sus senos, lamiendo la sal de su sudor mezclado con el perfume dulce de su piel. Carlota se aferró con brazos alrededor de sus hombros, jadeando, mientras Miguel la sostenía con ...