1. Compañeros - Capítulo 14: Citas Paralelas


    Fecha: 31/10/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    ... parpadear y sacudir la cabeza para volver al presente, mirando a la chica de Tinder que estaba concentrada en chuparle la polla con entusiasmo. Se sintió confuso; ¿en qué coño estaba pensando? Con un gruñido, hundió los dedos en el pelo de la chica para apartar esa idea y seguir con lo suyo, bombeando dentro de su boca hasta correrse. Al final, la experiencia con aquella tía le dejó satisfecho físicamente, pero la sombra de ese recuerdo incómodo permaneció rondándole la mente un buen rato después.
    
    Las fiestas, en fin, transcurrieron bien para ambos. Disfrutaron, se desconectaron del rollo universitario y aplazaron enfrentar lo que fuera que significó aquel momento entre ellos. Pero las Navidades llegaron a su fin, y el 7 de enero los dos estaban de vuelta en la residencia, listos –o no– para retomar su día a día juntos.
    
    Esa tarde del 7 de enero, Miguel subió las escaleras del colegio mayor cargando una maleta y una mochila, cansado del viaje. Al girar el pasillo hacia su habitación, se encontró de golpe con Luis, que ya había llegado. Durante un segundo se miraron en silencio, sin saber muy bien cómo reaccionar. Había una ligera incomodidad en el aire, una tensión sutil en la forma en que Miguel apretó los labios y en cómo Luis evitó sostenerle la mirada más de un par de segundos. Pero al fin y al cabo, seguían siendo colegas ante todo. Luis rompió el hielo primero, esbozando una sonrisilla cautelosa:
    
    —¡Hombre, Míkel! ¿Qué pasa, tío? ¿Cómo han ido esas Navidades? ...
    ... —dijo Luis, usando el apodo cariñoso que solía gastarle.
    
    Miguel sonrió, aliviado de que Luis actuara con normalidad. Se chocaron las manos en su típico saludo de colegas y se dieron un rápido abrazo con palmada en la espalda, como si nada raro hubiese pasado entre ellos.
    
    —Bien, bien… tranqui, con la family y eso. ¿Y tú, cabrón? Veo que vienes con ojeras, ¿mucha fiesta o qué? —bromeó Miguel, notando las leves sombras bajo los ojos de Luis.
    
    Luis se rió negando con la cabeza, echándose el pelo hacia atrás con aire fanfarrón.
    
    —Buah, ni te cuento, colega. He pillado unas tajás… —respondió, dejando la frase en el aire mientras reía. Tenía esa sonrisa pícara de siempre; por un momento, Miguel sintió que todo estaba normal entre ellos.
    
    —Ya me lo imagino, si es que no paras, loco —respondió Miguel rodando los ojos con una sonrisa.
    
    Entraron juntos en la habitación, y se pasaron un buen rato charlando apoyados en el escritorio y la litera. Al principio la conversación fue un pelín forzada, como caminar sobre hielo fino. Comentaron lo básico: ¿Qué tal en casa?, ¿Mucho curro de clase?, ¿Viste a tal o cual amigo? Poco a poco, sin embargo, se fueron relajando. Pronto estaban contándose anécdotas divertidas de las fiestas: Luis narró entre risas cómo un colega vomitó desde un balcón en Nochevieja; Miguel confesó que casi quema la cocina intentando freír churros el día de Año Nuevo. Se reían como antes, sintiendo ese colegueo cómodo. Por un rato, la nube incómoda pareció ...
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