1. Compañeros - Capítulo 14: Citas Paralelas


    Fecha: 31/10/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    ... disiparse.
    
    Aun así, ninguno mencionó ni de refilón lo ocurrido entre ellos antes de Navidad. Era terreno prohibido, al menos por ahora. Miguel evitó conscientemente mirar los labios de Luis al hablar, o recordar cómo se habían sentido contra los suyos aquella noche. Luis, por su lado, luchaba por no dejar que su mirada bajara a la entrepierna de Miguel al acordarse de cierto momento ardiente. Ambos mantuvieron esos pensamientos bien enterrados mientras charlaban de cualquier otra cosa.
    
    Al cabo de una hora, ya entrada la media tarde, la habitación comenzó a oscurecer con el anochecer invernal. Miguel echó un vistazo al móvil y se dio cuenta de la hora.
    
    —Bueno tío, creo que voy tirando. He quedado dentro de un rato… —dijo mientras se estiraba perezosamente.
    
    Luis alzó las cejas con curiosidad maliciosa.
    
    —¿Ah, sí? ¿Con quién? —preguntó, aunque en el fondo ya se imaginaba la respuesta.
    
    Miguel trató de no sonar demasiado emocionado al responder, pero no pudo evitar que se le escapara una leve sonrisa orgullosa.
    
    —Con Carlota. Vamos a cenar por ahí, ponernos al día y eso… —contestó, restándole importancia.
    
    Luis silbó, impresionado en broma.
    
    —Vaya, vaya, el intelectual tiene plan con la pija misteriosa —soltó con una sonrisilla burlona. En realidad, se alegraba por su amigo. Sabía que Carlota le había ayudado a soltarse y a olvidar a la ex gilipollas que tenía.
    
    —Cierra la boca, cabrón —Miguel rio y le dio un suave golpe en el hombro a Luis, notando que ...
    ... todo volvía a ser como antes entre ellos, al menos en apariencia—. ¿Y tú qué? ¿También tienes planecito?
    
    Luis mostró una sonrisa ancha y orgullosa, sacando el pecho.
    
    —Por supuesto, figura. He quedado con Marta esta noche.
    
    —¡Hombre, Marta! ¿La folla-amiga? —Miguel arqueó las cejas con complicidad, usando sin tapujos el término que el propio Luis había empleado antes para describir a esa chica.
    
    —Esa misma —respondió Luis guiñándole un ojo de forma traviesa—. Hay que empezar el año con buen pie… o mejor dicho, con buena polla.
    
    Miguel se carcajeó negando con la cabeza ante la burrada de su amigo. Luis siempre tan sutil. Aun así, esa camaradería sucia entre ellos le hacía sentir a Miguel un alivio tremendo; significaba que todo estaba bien.
    
    —Eres un puto animal —bromeó Miguel recogiendo las llaves de su cuarto—. Bueno, me voy a duchar y a cambiar, que a este paso llego tarde.
    
    —Dale, crack. Pásalo bien y me cuentas luego qué tal te fue, ¿eh? —dijo Luis con una risita, enfatizando el “qué tal” con segundas intenciones claras.
    
    —Solo si tú también, figura —replicó Miguel con media sonrisa.
    
    Se chocaron los puños en un gesto rápido de complicidad y Miguel se marchó a preprarse, intentando concentrarse en la noche que tenía por delante.
    
    ⸻
    
    Más tarde, ya de noche, Miguel llegó al restaurante italiano elegante donde había quedado con Carlota. Era un sitio pijo en el centro de la ciudad: luces tenues, mantel de lino blanco, copas de vino relucientes en las ...
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