1. Compañeros - Capítulo 14: Citas Paralelas


    Fecha: 31/10/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    ... lejana aún sonando desde el salón. Era una escena casi entrañable dentro de lo canalla: dos amigos fumando después de follar como descosidos, satisfechos.
    
    Tras acabar el cigarro, Luis empezó a vestirse, pues ya era tarde y ambos sabían que lo suyo no era de acurrucarse a dormir juntos. Marta, práctica, se levantó con él, se puso una bata ligera y lo acompañó hasta la puerta de su habitación.
    
    —Ale, chico de oro, portate bien —se despidió, dándole un último beso rápido en los labios y una palmadita en el culo mientras él salía al pasillo.
    
    —Tú cuídate, guapa. Ya nos vemos —contestó Luis con una sonrisa pícara.
    
    Cruzó el piso en puntas de pie para no hacer ruido, saludó con una seña silenciosa a una de las compañeras de Marta que se asomó risueña desde el salón (obviamente habían oído bastante) y salió al fresco de la madrugada con el ego hinchado y el cuerpo relajado.
    
    ⸻
    
    Luis y Miguel llegaron de vuelta al colegio mayor casi al mismo tiempo, alrededor de las dos de la mañana. Se encontraron en el pasillo de sus habitaciones sin habérselo premeditado. Luis venía subiendo las escaleras aún ajustándose la bufanda, y Miguel salía del ascensor algo distraído, con una sonrisa tonta recordando la noche. Al verlo, Luis levantó la mano a modo de saludo.
    
    —¡Eh! Mira quién aparece… —dijo en voz baja, ya que a esas horas muchos dormirían—. ¿Qué tal, tío? ¿Cómo fue con Carlota?
    
    Miguel se apoyó contra la pared con una sonrisilla satisfecha, tratando de no alardear ...
    ... demasiado pero incapaz de ocultar el brillo en sus ojos.
    
    —Genial, la verdad… Fue una noche guay, hablamos y… bueno, acabamos en un sitio solos y… —Miguel se encogió de hombros, haciéndose el inocente, pero Luis vio que su amigo venía con la pinta de haber mojado seguro: el pelo un poco revuelto, la camisa por dentro mal colocada y ese aire de relax feliz.
    
    —¡Ole ahí! —exclamó Luis bajito, ofreciéndole la mano para chocar—. Ese es mi Miguelito, claro que sí.
    
    Miguel rió y negó con la cabeza.
    
    —¿Y tú qué? ¿Marta te ha dejado seco o qué?
    
    Luis pasó la lengua por sus labios, que aún tenían un ligero sabor a tabaco, y sonrió con suficiencia.
    
    —Buah, colega… Ni te imaginas. Ha sido entrar y pillar cacho casi al momento. Estoy que no puedo con mi alma —admitió, exagerando un poco al echar la cabeza hacia atrás dramáticamente.
    
    Miguel se rió por lo bajo.
    
    —Eres un desastre… Pero me alegro de que haya ido bien.
    
    Se quedaron mirándose un segundo, cada uno apoyado en un lado del pasillo. Había camaradería en sus sonrisas, pero también algo subyacente que ninguno mencionó. Quizá un alivio tácito de ver que ambos volvían a su dinámica habitual, saliendo con chicas, compartiendo anécdotas de ligues… como si nada hubiera cambiado.
    
    —Bueno, figura, yo me piro a la cama que mañana hay clase y voy muerto —dijo Luis finalmente, frotándose la nuca.
    
    —Sí, yo igual. Estoy reventado —admitió Miguel, y no mentía; la combinación de maratón sexual y paseo nocturno lo tenían ...