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Compañeros - Capítulo 14: Citas Paralelas
Fecha: 31/10/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... Carlota, el calor de su cuerpo apretado contra el suyo, la forma en que sus pechos presionaban contra su pecho a través de la ropa, todo conspiraba para volverlo loco de deseo. Notó sus propias manos empezar a moverse con vida propia. Una quedó firme en la cintura de Carlota, rodeándola, y la otra empezó a deslizarse hacia abajo, siguiendo la curva de su cadera y descansando en la parte baja de su espalda. La tela fina del vestido le permitía sentir el contorno de su silueta perfectamente. Carlota rompió el beso un instante para tomar aire, con las mejillas sonrojadas. Sus ojos brillaban al mirarlo. —Te echaba de menos… —murmuró, y había un matiz vulnerable en su voz que enterneció a Miguel. —Y yo a ti —admitió él, rozando su nariz con la de ella en un gesto cariñoso antes de volver a besarla, esta vez con más intensidad. Miguel decidió en ese momento que quería sorprenderla, demostrarle que él también podía llevar la iniciativa. Hasta ahora, en sus encuentros anteriores, Miguel siempre había sido más bien tímido, dejándose guiar por la experiencia de Carlota. Pero esta vez algo ardía diferente en su interior; tal vez las semanas de distancia, tal vez la necesidad de reafirmarse. Fuera lo que fuese, le dio la confianza suficiente para tomar el control. Mientras la besaba con pasión, Miguel empezó a caminar hacia adelante sin separar sus labios de los de ella, haciendo que Carlota retrocediera paso a paso. Enseguida su espalda dio con la pared del salón. ...
... Carlota jadeó suavemente contra su boca al sentir el frío de la pared a través del vestido, y luego soltó una risita ahogada. —Vaya… así que vamos fuerte… —susurró, divertida, sin dejar de mirarlo a los ojos. —Hoy mando yo —murmuró Miguel en un tono bajo y firme que hasta a él mismo le sorprendió. Los ojos de Carlota se oscurecieron de deseo ante esas palabras. Ella levantó las manos en un gesto teatral de rendición, sonriendo con picardía. —Toda tuya, jefe —respondió en un susurro ronco. Esa rendición voluntaria de Carlota hizo que Miguel sintiera un calor triunfal recorriéndole. La tenía ahí, deseándolo, confiándole el control, y él pensaba aprovecharlo. Sin esperar más, Miguel comenzó a besarla de nuevo, pero esta vez su boca abandonó los labios de Carlota y se aventuró por su mandíbula y su cuello. Fue dejando un rastro de besos húmedos y cálidos por la piel tersa de su cuello, saboreando el leve sabor salado de su sudor mezclado con su perfume. Carlota echó la cabeza hacia atrás contra la pared, cerrando los ojos y suspirando. Cuando Miguel encontró con sus labios una zona sensible justo debajo de la oreja de ella y succionó suavemente allí, Carlota soltó un gemido agudo. —Mmm… Miguel… —gimió ella en voz baja, llevándose una mano a la boca para moderar el sonido que se le escapaba. Miguel sonrió contra su piel, satisfecho de provocarle ese placer. Animado, dejó que sus manos también exploraran más allá. Deslizó la mano que tenía en su cintura hacia ...