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La Primera vez que fui cornudo y me encantó
Fecha: 03/11/2026, Categorías: Confesiones Autor: Adribdjz, Fuente: TodoRelatos
Después de las historias que os he contado antes y de volver de unas merecidas vacaciones, me animo a soltar esta que ha sido una de las más sorprendentes y confusas de mi vida, pero que al final me dejó con una excitación que no esperaba. Como siempre, todo es real al cien por cien, solo cambio nombres para proteger a los implicados y mantener la discreción. Tengo 28 años, mido 1,83, con un cuerpo atlético que mantengo a raya con el gimnasio y el deporte casi a diario, soy moreno con pecas salpicadas por el rostro y el pecho, algunos tatuajes que cuentan historias de mis veintes locos, y ese piercing en el pezón izquierdo que ha sido mi pequeño secreto rebelde, un capricho que siempre genera curiosidad cuando sale a la luz. He tenido una vida sexual activa y variada, con parejas largas y aventuras cortas, y siempre he ligado sin mucho esfuerzo, no porque me crea nada, sino por las experiencias vividas, lo que me ha metido en más de un lío. Pero esta vez no fui yo el que cruzó la línea; fue mi primera novia, y lo que vi me cambió la perspectiva para siempre. Si queréis charlar, intercambiar anécdotas o contarme vuestras experiencias similares –especialmente si algun@ lector@ ha vivido algo parecido desde el otro lado, o ha fantaseado con ello–, no dudéis en escribirme a cozyrain66@gmail.com. Ahí va el relato, paso a paso, porque fue una noche que aún revivo en mis pensamientos más privados, y que me ha hecho cuestionar muchas cosas sobre el deseo y la posesión. Esto pasó ...
... hace mucho yo aún tenía 19 añitos, cuando llevaba unos ocho meses con Elena, la que fué mi primera novia. Elena era una chica increíble: 21 años, morena con una melena ondulada que le llegaba a media espalda, ojos verdes que brillaban con picardía, y un cuerpo que nos volvía locos a mi y a media ciudad,medía alrededor de 1,65, con curvas en los sitios justos –tetas medianas pero firmes, que siempre se marcaban en sus tops ajustados, un culo redondo y tonificado que parecía una invitación constante, y unas piernas suaves que me encantaba acariciar. Nuestra relación era apasionada típica de la edad; follábamos casi a diario, con esa química que hace que todo sea intenso. Elena trabajaba en una tienda de ropa y salía mucho con sus amigas, un grupo de chicas divertidas y fiesteras que siempre planeaban noches locas. Yo, por mi parte, era más de planes tranquilos con colegas: cervezas, partidas de PlayStation y charlas hasta tarde. Aquella noche de sábado, Elena había quedado con sus amigas para una "noche de chicas". Me lo contó por la mañana, ya que sus padres se habían ido a la casa que tenían en la playa y me había dado una copia de la llave ya que el plan era que dormiríamos juntos, entonces con esa sonrisa suya que me derretía me dijo: "Cari, voy a salir con las chicas, nos vemosluego, ¿vale? Tú haz tus planes y no me esperes levantado". No me molestó; confiaba en ella, y además, yo tenía ganas de desconectar. Quedé con mi colega Pablo, un viejo amigo del instituto, para ...